Para todos los gustos

Ambato tiene candidatos para todos los gustos. Casi 300.000 electores deberán escoger, el próximo 29 de noviembre, entre ocho aspirantes a la Alcaldía: tres mujeres y cinco hombres, respaldados por diez organizaciones políticas. Apenas existe una alianza de tres listas; los demás prefirieron competir por separado. En este escenario sobran aspiraciones personales, intereses de grupo y populismo; todavía está por verse si también abundan las propuestas ejecutables.
La Ing. Diana Caiza busca reelegirse pese a una administración cuestionada, entre otras cosas, por la baja ejecución presupuestaria, la ausencia de obras emblemáticas y el desbordamiento del comercio informal. Su relación con el Concejo Municipal ha sido caótica, marcada por confrontaciones constantes, mientras su ausencia en el debate sobre el incremento de los pasajes urbanos dejó interrogantes sobre su liderazgo. Aun así, aspira a cuatro años adicionales para completar las propuestas que quedaron pendientes en su primera administración.
También regresan dos exalcaldes, Javier Altamirano y Luis Amoroso. Ambos ya buscaron mantener el puesto. Pero, en su momento, los electores prefirieron otras alternativas; ahora vuelven con soluciones para problemas que no resolvieron cuando tuvieron la oportunidad. Quizás esta vez hayan encontrado la fórmula que antes les faltó.
La papeleta se completa con Evelyn Salazar, Lisette Naranjo, Cristian Zúñiga, Juan Carlos López y Mario Robayo. Hay perfiles profesionales diversos, experiencia en el sector público y privado, al igual que nuevas caras en la política. Algunos deberán explicar su participación en administraciones anteriores y las diferencias que hoy dicen mantener con sus exjefes.
El 12 de noviembre iniciará la campaña oficial, si bien la no oficial inició hace tiempo. Las ocho candidaturas podrían interpretarse como pluralismo, pero en realidad evidencian la falta de acuerdos. Los egos suelen pesar más que los proyectos compartidos.
Pronto veremos el espectáculo habitual: candidatos convertidos en tiktokers, políticos que recién descubren los mercados, propietarios de vehículos lujosos que repentinamente prefieren el autobús y aspirantes católicos capaces de asistir a una misa y, poco después, a un culto evangélico. No faltarán abrazos, fotografías ni promesas para transformar Ambato en una megápolis.
Mientras tanto, la ciudad continúa esperando soluciones para sus problemas, obras que justifiquen el pago de los impuestos y autoridades que no conviertan cada diferencia en una confrontación. Tenemos para todos los gustos. El desafío es encontrar uno que esté a la altura de lo que necesitamos. (O)
