Pagar por matar

Columnistas, Opinión

El terrorismo y el crimen organizado buscan formas de operar a sus anchas, en lo posible, sin la mano firme de una justicia impoluta que los frene. Para el efecto, usan sicariatos, extorsiones, atentados, amenazas, compra de conciencias, etc. como mecanismos para lograr sus fines.

Sepa usted que, estos mismos procedimientos terroristas (aún más refinados, muchísimo mejor financiados e incluso formalizados por algún Estado-Nación) son usados en la guerra antisemita multiplicando exponencialmente los siniestros resultados. Se lo explico:

Imagine que su trabajo sea dañar a personas inocentes y que cuando más dolor cause y más vidas destruya, más dinero recibe. Pues, esta macabra forma de ganar dinero fácil es lo que por décadas han promovido la Autoridad Palestina (AP) y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP): un sistema oficial que recompensa y financia los atentados contra israelíes y judíos. Y aunque Estados Unidos y la Unión Europea exigen el fin del llamado “Fondo de los Mártires” programa conocido popularmente como “pagar por matar”, el gobierno palestino sigue financiando y blindando el terrorismo.

Este “presupuesto de odio” se institucionalizó en 2004 con el incentivo de salarios y beneficios por hasta 350 millones de dólares anuales a prisioneros condenados por terrorismo o a sus familias en caso de muerte durante el ataque. La pavorosa frialdad del desglose está definida de la siguiente manera: 400 dólares mensuales como base para cada prisionero / terrorista, 100 dólares adicionales si están casados, 50 dólares extra por cada hijo que tengan. Y, entre más sangriento el ataque y más alta la condena mayor es la recompensa.

La AP disfraza ese esquema como apoyo a la resistencia, pero la comunidad internacional coincide en lo obvio: incentivo para que civiles cometan crímenes de odio brutales a cambio de un sueldo.

El caso de Muhammad al-Tous, uno de los prisioneros palestinos más antiguos en las cárceles israelíes (39 años privado de libertad) lo demuestra. Tras ser excarcelado en 2025, recibió más de 630 mil dólares en su cuenta bancaria como premio por los ataques terroristas que perpetró en 1985. Y como él, la AP premió a 734 prisioneros liberados por Israel el año pasado con sumas igualmente exorbitantes. Tan solo en 2025 se distribuyeron 155 millones de dólares del fondo de mártires. Y no solo eso, el gobierno palestino encontró formas de desviar recursos (lo cual, después de muchos años lo acaba de reconocer la ONU) en los que fondos donados por la Unión Europea para ayuda humanitaria terminaron en las cuentas bancarias de los terroristas.

Más allá de simpatías o antipatías que pueda tener un ciudadano palestino con Israel, «pagar por matar” se convierte deliberadamente en un negocio lucrativo a costa de vidas inocentes. Por eso, la paz es imposible mientras una sociedad glorifique el salvajismo antisemita y mientras la AP funcione como el banco que financia la masacre de civiles.

Y sí, estas atrocidades apoya la izquierda en el mundo. (O)

mariofernandobarona@gmail.com

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