No todos pudieron posesionarse / Editorial

Editorial

Antier fue la fecha señalada por la Ley para que los electos para los organismos seccionales  se posesionaran  en sus funciones administrativas.   Prefectos Provinciales, Alcaldes, Concejales urbanos,  rurales y Vocales de las Juntas Parroquiales debían asumir sus representaciones en todo el país.

   En la gran mayoría de estos organismos seccionales se cumplió  el mandato legal y los escogidos en las urnas electorales por el pueblo asumieron sus tareas,   sin inconvenientes y con promesas de que cumplirán sus programas ofrecidos al electorado y que constan en el documento presentado en los Consejos Electorales Provinciales.

   En algunas provincias y cantones no se cumplió esta posesión legal, porque hasta el momento no se conocía el resultado de los sufragios  y, por lo mismo,  los nombres  de los electos  en las urnas,  generando de esta manera un hecho anómalo en el sistema democrático. Todo este embrollo se basa en la cantidad de recursos interpuestos por los candidatos,   que saturaron la capacidad resolutiva de los Consejos Electorales y del Tribunal Contencioso Electoral.

   Esta anomalía se debe, en gran parte,  a la proliferación de partidos y movimientos políticos y al número inesperado de candidatos como nunca antes  había acontecido.  Se confundió el concepto que mientras más candidatos, el proceso era más democrático.  

   Esta experiencia debe servir para corregir el sistema electoral, con leyes sensatas, sin demagogia, con conocimiento de la realidad y lejos de la viveza de algunos ecuatorianos.  Es hora de enmendar los errores para no volver a cometerlos. (O)

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