No hay vida… / Andrea Manjarrez Ocaña

Columnistas, Opinión


El no hablar de política, problemas sociales, hechos de actualidad no le resta importancia a un texto lleno de frases emotivas y sin duda aquellas que llegan directo al corazón. Por eso es preciso hablar con el alma antes que con palabras articuladas correctamente pero sin ningún sentido, has escuchado decir que “las miradas hablan”, o, “un silencio vale más que mil palabras”, expresiones que son parte de nuestro dialecto pero no tomamos en cuenta aquello que nos quieren decir; existen mil maneras de hablar o decir lo que sentimos pero es muy difícil tener una comunicación clara y totalmente sincera con otra persona, tan solo consigo, pero lo difícil tarde o temprano debe ser fácil, así que de vez en cuando siempre es bueno despojarse de todo lo que agobia e impide continuar con paso firme y perseverante. Cada mañana al despertar recuerda que hay alguien que espera que le regales una sonrisa, y en tu caminar vas a toparte con aquel que busca que derrames una lágrima, pero es tu decisión con quien detenerte a platicar.

Muchas personas te harán daño pero solo tú decidirás por quien vale la pena sufrir, mitad verdad y mitad mentira ya que el daño es imposible de evitar pero quien vale la pena no te hará sufrir, la vida te muestra siempre las dos caras de la moneda, el bien y el mal, pero existe un camino que debes seguir que te pondrá vías secundarias para perder el recorrido correcto solo de ti depende encontrar el sendero de regreso. En el transcurso de la vida son muy necesarios los cambios, decisivos e inevitables; pues son parte de la madurez y el crecimiento emocional cambios que permiten volver a la línea acertada, que logran que el corazón se exponga sin ser herido; pensar, hablar, cambiar y ser feliz deben ser pasos esenciales, pensar: para saber actuar, hablar: para no ser un baúl cerrado, cambiar: para evolucionar a diario, y ser feliz porque sin felicidad… No hay vida…   (O)


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