Modelo de gestión educativa

Columnistas, Opinión

El Gobierno Nacional anuncia, por medio del Decreto 070, del 4 de agosto pasado, la implementación de un renovado modelo de gestión territorial. Disposición que contempla la eliminación progresiva de las actuales coordinaciones zonales y distritales, con el objetivo de avanzar hacia un modelo más descentralizado y eficiente, basado principalmente en direcciones provinciales; lo que permitirá un vínculo más directo con la ciudadanía y mejor capacidad de respuesta en cada jurisdicción territorial.

El Decreto explica que, de manera excepcional, podrán mantenerse las direcciones zonales, que abarcarán el ámbito de dos o más provincias cuando las características geográficas, logísticas o poblacionales así lo ameriten. Y en aquellos lugares donde haya demanda de servicios públicos o existan particularidades locales que lo justifiquen, se prevé crear direcciones distritales adicionales. Estas unidades operativas estarán bajo supervisión directa de las direcciones provinciales; acotando que, con esta estructura administrativa, se pretende simplificar los trámites, eliminando niveles que generaban ineficiencia y duplicidad de funciones. 

En el ámbito educativo, ya no habrá un distrito por grupos de cantones, sino que una sola Dirección Provincial de Educación gestionará todos los servicios en toda la provincia. Con su posible eliminación, todas las funciones se concentrarían en la sede provincial. Este es un punto de debate porque actualmente, los distritos educativos son la estructura más cercana para trámites como inscripciones, traslados y cupos escolares; designación de docentes y trámites ciudadanos de diferente índole. 

Es importante tener en cuenta las disposiciones transitorias del acuerdo; en la primera, dispone que las instancias gubernamentales respectivas, en treinta días, emitan las directrices necesarias del proceso; y, en la segunda, concede el plazo máximo de ciento ochenta días para la implementación del renovado modelo de desconcentración territorial.

Si termina un modelo de gestión, es porque su estructura administrativa no respondió a las expectativas con las que se crearon hace más de quince años. El modelo anterior creó situaciones paradójicas que se contraponen a la mejora sustancial de la educación; ingresando a la docencia profesionales de áreas muy ajenas a la educación; sin formación pedagógica ni didáctica. De un plumazo, los profesores de áreas especiales, terminaron siendo docentes de grado. Los bibliotecarios, laboratoristas, secretarios pasaron a desempeñarse como administrativos en los distritos y zonas.  

El modelo que termina, ejecutó gestiones críticas y controversiales en la designación de autoridades educativas, la pérdida constante de la autoridad del docente; el desmantelamiento de la institucionalidad educativa en las comunidades campesinas; fusión de escuelas y colegios en unidades educativas que no funcionan en la práctica; deficiencia en la capacitación y actualización a docentes; falta de políticas que incapacitan enfrentar las situaciones de peligro interno y externo. No se mejora el desayuno escolar y no hay información sobre el destino de los recursos que generan los bares escolares. La LOEI y su remendado Reglamento no compaginan con la realidad educativa, al igual que el modelo anterior, deben desaparecer.

Mientras tanto, docentes y padres de familia lideran la adecuación de locales escolares con aportes económicos y mano de obra.     (O)

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