Mal ejemplo generacional

Tras la muerte de la estudiante de un colegio de Quito y la sanción al estudiante que la acosaba con enfermizo empeño. Sus padres defienden el actuar del hijo, justificando como algo muy natural en el muchacho; llegando a manifestar que, si bien era agresivo, sus bromas se apegaban a la sal quiteña. Que él era así y que ellos le enseñaron a ser fuerte para que no se deje de los demás; para que no le vean la cara.
Cuando padres, con ausencia de argumentos, buscan justificar el golpe abusivo, el insulto mordaz, el apodo burlón; el acoso irracional como matones de barrio, no hacen más que esconder la inseguridad personal y crear un ser falto de empatía con resentimiento social a todo aquello que crea contrario a sus intereses; tanto así, que tiende a destruir a otros para satisfacer su instinto depredador.
Este estudiante con sus padres, conocieron con dureza, que los acosadores pueden ser juzgados y recibir cárcel desde los 12 años. Ante la ejemplar sentencia, intentan justificar la acción de su hijo con lo que nunca hicieron; que ellos sí enseñan valores. Furiosos, quieren revertir la situación, describiendo el mundo irreal en donde el hijo vivaz y astuto, es víctima del sistema. Así es la ley cósmica, hacia el abusivo acosador de sus compañeros, víctimas que se cruzaron por su camino; por su aparente debilidad, forma de ser, procedencia o grupo social. Que así se proceda con todos los acosadores que de estudiantes no tienen nada.
Otro mal ejemplo. Estudiantes de un colegio local, en grupo atacan al chofer de un bus. Poco les importa el uniforme que portan, filmados, fotografiados les da igual. Aquí no cabe el diálogo, se impone la palabrota, la afrenta y la cobarde agresión en masa. Este deterioro social y mal ejemplo, tiene como factor base la eliminación de materias de civismo, ética y formación en valores en los colegios. Actualmente la juventud no tiene referentes morales claros, sentido de pertenencia o responsabilidad pública. El resultado se observa en una generación formada más en derechos que en deberes. El responsable se victimiza, el crítico es señalado y la justicia es descalificada.
El mal ejemplo es parte cuotidiana de las personas. Hay un accidente de tránsito y las personas no van a ayudar a los heridos, sino a llevarse lo que más puedan. Deformaron los valores; la ética estorba a una generación que no pregunta si algo está bien o mal, sino qué conviene o no. Y al igual que materias de relleno, la responsabilidad se ha vuelto opcional.
Pero cómo no se va a deteriorar la moral, si desde las altas esferas de cada gobierno se justifica el robo porque hicieron obras con sobreprecios descarados; al comprobarse; huyeron en masa para no enfrentar cargos. La corrupción está presente en negociados, fiscalizaciones falsas, informes mentirosos. Cada gobierno tiene problemas que lo identifican y por los que pasarán a la historia que quieren esconder. El honesto pasó a ser “tonto”, el corrupto “vivo” y quien se aprovechó del Estado en “líder histórico”. (O)
