Lo que un docente debe evitar

La docencia de hoy exige no solo transmitir conocimientos y valores, sino también que el docente esté guiado por la ética, el profesionalismo y el respeto hacia las niñas, los niños y los adolescentes. Un docente no debe cruzar los límites del contacto físico o emocional ni traspasar las barreras de la privacidad, ya sea en el ámbito social o en el digital. Lo primero es evitarlo con la intención de “ayudar”.
Uno de los aspectos más comunes es el contacto físico innecesario con un estudiante; puede malinterpretarse un abrazo de afecto, unas palmadas de “felicitaciones” o las constantes muestras de cariño. También hay que mencionar que, si damos regalos personales o incentivos, puede parecer favoritismo. Si es por mérito académico, hacerlo en presencia de estudiantes o autoridades; así evitarías malentendidos.
Usar redes sociales personales para conversar, chismear o compartir fotos o videos sin autorización con los estudiantes abre una ventana innecesaria a la vida privada. Se deben mantener los perfiles restringidos o utilizar canales educativos propios que reflejen nuestro trabajo y seriedad profesional.
Hacer bromas sobre el cuerpo y la apariencia física o poner sobrenombres puede provocar comentarios incómodos, acabar con el respeto y la confianza en el aula. Para evitar estos sucesos, podremos idear personas o nombres ficticios con los que ejemplificarlos ante los estudiantes.
En muchas ocasiones, hasta queremos actuar como terapeutas emocionales; está bien escuchar a nuestros estudiantes que están pasando por malos momentos, pero queremos solucionarlo dándoles consejos de vida o intentando resolver problemas familiares graves. Nuestro deber ético, y por ser situaciones delicadas, es que sean derivadas al Departamento de Consejería Estudiantil (DECE).
Por mejores intenciones que tengamos, no deben sustituir la ética profesional; todo docente debe tener claro el equilibrio académico y pedagógico, así como la distancia adecuada. Pero sin dejar de observar la integridad física, emocional y digital de nuestros estudiantes, pilares fundamentales para la convivencia escolar.
