Ley Inversiones al cementerio / Luis Fernando Torres

Columnistas, Opinión

Con el rechazo a la Ley de Inversiones el Ecuador perdió la oportunidad de atraer más inversiones foráneas. La decisión de los 87 legisladores de Unes, ID y PK de negar la Ley simplemente cierra una puerta. No puede considerarse el fin del mundo. Con otros proyectos más específicos el gobierno puede abrir otras puertas que faciliten el ingreso de inversiones.

La muerte cruzada sería el suicidio político del Presidente Lasso. Tanta turbulencia social existe en el Ecuador que difícilmente podría permanecer en el cargo hasta un nuevo proceso electoral y, si resistiera, sería vencido en las urnas por la ola de inconformidad con su gestión. Además, una medida tan extrema alejaría a los inversionistas, cuya matriz de pensamiento es la seguridad jurídica y política y no la incertidumbre. Se paralizarían proyectos hasta saber cómo se conforma la nueva Asamblea y si el actual mandatario logra conservar el cargo. El costo institucional de la muerte cruzada se convertiría en una factura impagable en el mediano plazo.

Con cabeza fría, lejos de los temerarios e interesados en llevarlo al abismo, el Presidente debería evaluar que la falta de la Ley de Inversiones no le impide gobernar en la dirección de atraer inversiones. Por lo pronto, con los nuevos impuestos y el alto precio del barril de petróleo, tiene un amplio margen para gravitar en el desarrollo nacional. 

León Febres Cordero gobernó con minoría en el Congreso y logró lo que ningún otro gobernante en inversiones e infraestructura. Sólo en Tungurahua fue el artífice del Canal de Riego Ambato-Huachi-Pelileo y de la contratación del Canal de Riego Píllaro. El Presidente Borja gobernó en minoría en la segunda parte de su gobierno y, a pesar de ello, logró que el Congreso aprobara reformas legales de trascendencia en lo tributario y en lo laboral. 

Para gobernar no se requiere, en un sistema presidencial, que el Presidente controle la Asamblea con una mayoría propia. 

La Ley de Inversiones, con la misma estructura e igual contenido, no puede aprobarla nuevamente la Asamblea. Está en el cementerio, por lo que resulta imposible que resucite con igual identidad. El Presidente, sin embargo, puede enviar otros proyectos sobre los mismos temas de la Ley de Inversiones. 

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