Las redes sociales y la incomunicación social /Patricio Chambers M.

Columnistas, Opinión

 

Si bien es cierto la tecnología en el mundo actual ha contribuido enormemente al desarrollo de la sociedad, también tiene su lado obscuro que en los últimos años ha alcanzado niveles francamente preocupantes.

De hecho desde su popularización exponencial, es común observar a los conductores de autos mensajeando con su celular mientras hay congestión o esperan en algún semáforo. De igual forma gente caminando por la calle sin mirar a otra cosa que no sea su celular, pues parecería que nada hay más importante que la nota que llega sus dispositivos móviles.

Hoy es común que en cualquier reunión familiar o evento social, las personas dejen de conversar entre sí para imbuirse en el mundo de la Internet a través de cualquiera de los innumerables tipos de equipos electrónicos que el mercado ha puesto en manos de los consumidores.

La interrelación de la gente se ha limitado a signos de “me gusta” o alguna carita feliz que expresa emociones pasajeras ante alguna afirmación de uno de los cientos de contactos que hoy en día tenemos en nuestras cuentas personales.

El correcto uso del idioma ha ido perdiendo espacio rápidamente, la redacción de mensajes por la premura que siempre parece rondar en este tipo de aplicaciones, hace que la ortografía y la misma gramática vayan quedando en el pasado.

Ya no existe preocupación de escribir con orden y claridad, suponemos que nuestro receptor entenderá plenamente lo expresado. Lo peor de todo, es que en la mayoría de los casos si lo entienden.

Si bien las redes sociales han contribuido en varios sentidos a la interacción social, en otro sentido la ha ido destruyendo, pues la comunicación entre las personas es cada vez más superficial pues no hay tiempo para la reflexión, sólo para la reacción ante tal o cual afirmación.

El ex–funcionario de Facebook, Chamath Palihapitiya a finales del año pasado en un foro de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, afirmaba que el desarrollo de estas herramientas «están desgarrando el tejido social» y recomendó a la audiencia que tomara un «descanso» en su uso.

Según  Palihapitiya evidentemente «es un problema global. Está erosionando las bases fundamentales de cómo las personas se comportan ante sí y entre ellas», además las redes sociales han conducido a una grave falta de discurso civil, a la desinformación y a la falsedad. Elementos que las trasforman en un elemento peligroso y dañino para la comunidad al generar espacios falsos o fantasiosos.

Por ello es indispensable emprender procesos de reeducación especialmente con los jóvenes y niños atrapados en una red global sin mayores salidas, en un mundo que directamente excluye a quien no participa de sus códigos de comportamiento.

Es necesario controlar el uso de miles de aplicaciones presentes en el mercado digital, pero dado que resulta casi imposible hacerlo con el conjunto, al menos tomemos la decisión de bajar significativamente el nivel de su uso. (O)

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