Las economías en el mundo / Ec. Mg. Diego Proaño PhD (c)

Columnistas, Opinión


Existen muchas interrogantes sobre cómo se comportarán las economías este año, es que con tantos problemas todos los días, se vuelve impredecible las previsiones. Cambio climático, terremotos, guerras, desplazados, dictaduras, terrorismo, de todo, ponen más incertidumbre a las ya existentes. A inicios de cada año, organismos multilaterales anuncian sus previsiones económicas de países y regiones del mundo, por ello a estas alturas ya existe una gama amplia de cifras. Según el Fondo Monetario Internacional, el denominado G7, grupo de los 7 países más industrializados o economías avanzadas (EEUU, Japón, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá) crecerán a un ritmo de 1,6% el 2020, los 28 países de la Unión Europea a un modesto 1,3%, los que mayor crecimiento experimentarán, son los países emergentes, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), ellos crecerán a un importante 4,8%. La primera potencia económica mundial los Estados Unidos crecería 1,8%, con todo ello, el crecimiento global seria de 3,2%.

Aterrizando en nuestra región, Panamá con 3,8%, Colombia 3,5% y Perú 3,2% son los que mayor crecimiento de sus economías sentirán, en tanto que Venezuela con el friolero -14% y Argentina -1,3%, decrecerán, de ahí, nuestro país con un marginal 0,2% casi estancamiento, son los que se encuentran a la saga. América Latina y el Caribe solo crecerá en 1,3%, por debajo del crecimiento mundial (3,2%), esto significa que viviremos en toda la región una importante desaceleración, económica. En los datos nacionales, de los 4 organismos que se han pronunciado, ningún resultado es alentador para mejorar condiciones de empleo y menor pobreza, el FMI dice que solo creceremos 0,2%, La Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL 0,1%, el Banco Mundial 0,2% y nuestro Banco Central 0,6%. Asumiendo el optimismo del BCE, no será suficiente con ello para sacar adelante la alicaída economía ecuatoriana.

Entonces ¿Qué nos queda por hacer?, la respuesta es mucho. Sin que debamos seguir sentados a la espera de la fallida inversión extranjera, el régimen debe generar política pública de mayor impacto en los negocios de las micro finanzas, de la pequeña y mediana empresa, de la economía popular y solidaria, en los emprendimientos personales y familiares, las asociaciones, empresas u otras formas de organización campesina, comunitaria, todos ellos con mayor acceso y menores tasas de interés en el sistema financiero, paralelamente en una mejor cohesión de alianzas y consorcios publico privados, con reformas laborales y al mercado de valores, reducción de aranceles a materias primas para productos con mayor componente nacional, los GAD, deben revisar los costos de los servicios básicos que proveen a través de empresas públicas, simplificar la tramitología para generación de negocios, las universidades con una vinculación con la colectividad de mayor impacto en los sectores más vulnerables, buscar acuerdos comerciales que beneficien al país, en resumen generar un acuerdo nacional minimo a través de una agenda nacional de productividad y competitividad. La solución la tenemos casa adentro, la voluntad es la que falta. (O)


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