La palabra un valor a recuperar / Paúl Viteri Albán

Columnistas, Opinión

Durante, el transcurso de nuestra vida, cuantas veces hemos escuchado la locución “te doy mi palabra”; y, cuantas veces también hemos dudado o desconfiado de eso, claro esto sucede en razón de factores como quien o quienes lo dicen, además, del lugar y circunstancia en que lo hacen.

La interpretación termina siendo posible y substancialmente llana, pues no es más que el hecho de que parecería que a modo que transcurre el tiempo, creería que palabra empeñada ha perdido su valor y sentido, entonces solo hace falta recordar como en el tiempo de nuestros mayores, especialmente de nuestros abuelos cuando se empeñaba la palabra, esto era sagrado, incluso llegando al extremo de que no se necesitaba documento firmado alguno que la respalde.

Ahora, estamos acostumbrándonos a que el incumplimiento de tal o cual compromiso sea de carácter personal, profesional, familiar o de amistad, sea algo normal y de uso frecuente, olvidándonos por su puesto de que la palabra o el compromiso realizado tiene la fuerza de exteriorizar lo que somos en lo más interno y profundo de nuestro ser.

Razón, por la cual no debemos seguir desvirtuando su valor y, más bien démosle un sentido supremo, inalterable e indestructible, jamás olvidemos de que cuando damos la palabra o hacemos un compromiso con alguien estamos invitando al otro a que confié en nosotros, razón suficiente para no traicionar su confianza y valor que nos conceden.

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