La invención de Morel

Columnistas, Opinión



Estoy convencido de que “La invención de Morel” es un libro que vale la pena leer conociendo lo mínimo posible sobre su contenido. Por esta razón, evitaré revelar mucho sobre los elementos cruciales de su trama y me enfocaré más en las innovadoras herramientas literarias que emplea para conseguir un resultado tan efectivo. La fascinante novela corta de Adolfo Bioy Casares contiene en mi opinión, una de las obras más sorprendentes e imaginativas que he leído en mucho tiempo. En pocas páginas, logra jugar con la estructura del texto, las perspectivas con las que lo narra y profundiza sutilmente en conceptos como el amor, la inmortalidad y la realidad. 

La novela se cuenta simultáneamente desde tres puntos de vista diferentes, que se sobreponen naturalmente gracias al tipo de texto que se está emulando, un diario. Este documento es escrito por un fugitivo, que huye a una isla remota y aparentemente abandonada. Paranoico y aterrado por la repentina llegada de un grupo de “intrusos”, el hombre los observa oculto y cataloga en sus escritos cada uno de los movimientos de estos misteriosos visitantes. Su obsesión por estas personas llega a tal grado, que le permite especular a detalle sobre sus nombres, relaciones y personalidades. Sobre estas páginas, encontramos también algunas notas al pie, en las que un editor desconocido (presuntamente alguna de las autoridades que encontró el diario) cuestiona, aclara o desmiente algunas de las afirmaciones del fugitivo. 

Esta estructura, que al principio parece desconectada y desordenada, termina por construir una fotografía completa de la situación, que se enriquece a medida que cada uno de estos diferentes hilos narrativos hacen sus respectivas revelaciones. Es impresionante como el autor logra simultáneamente una obra narrada en primera, segunda y tercera persona, que además salta en el tiempo y explora el decadente estado emocional y psicológico del perseguido. Hay mucho más que se puede decir sobre esta novela, desde los diferentes géneros a los que recurre hasta la cantidad de obras posteriores que inspiró, pero para ello sería necesario discutir elementos de la trama, que como dije al principio, valen mucho más la pena ser experimentados por uno mismo.  (O)


martinsevillah@hotmail.com

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