La inacción: una dantesca bola de nieve / Mario Fernando Barona

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La inacción: una dantesca bola de nieve / Mario Fernando Barona         

Cualquier atisbo de rumbo equivocado en la vida, si no se corrige a tiempo, puede conducir al barranco, así sea un pequeño desliz, como comenzar a fumar, por ejemplo, siempre será preferible eliminarlo a tiempo antes de caer en la dependencia, y con mucha más razón si ya hablamos de cuestiones que rayan en la decencia, la integridad y la moral, en esos casos hemos de ser extremadamente cuidadosos para procurar dejar el mejor y más grande legado a nuestros hijos: la honestidad.

Parece, sin embargo, que caer en las fauces de la criminalidad, dejarse llevar por la excitación del dinero fácil y ceder a la codicia se ha vuelto más común de lo que imaginamos, y si no, veamos a algunos políticos (sobre todo a los de la RC), esa clase que dice representarnos y que paradójicamente nos gobierna, son -muchos de ellos, no todos- la esencia misma del delito. Y es que seguramente en algún momento se dieron cuenta que era relativamente fácil y seguro hacerlo porque nunca nadie les investigó, fiscalizó y menos aún sancionó. Por lo tanto, ese “pecado inicial” o como quiera llamárselo, se fue transformando poco a poco en una bola de nieve, en una institución del crimen en la que líderes y banda operaban en base a una verdadera estructura organizacional mafiosa. Todo porque en su momento no hubo mano dura, ni autoridad, ni justicia. Solo hubo complicidad. No se corrigió a tiempo.

Exactamente lo mismo ocurre con la alarmante crisis carcelaria que vive el Ecuador. Si se habría corregido hace mucho las endebles leyes que operan en favor del delincuente, y sobre todo, si desde el principio no se les permitía a los PPL un sinfín de privilegios y libertades, de manera que sientan de verdad que están pagando una pena, otra sería la realidad, ahora no estaríamos lamentando casi una veintena de muertes violentas al interior de las cárceles en lo que va del año, y el ingreso de artículos prohibidos como celulares, drogas y armas no serían noticia de todos los días.

En resumidas cuentas, en los dos casos expuestos, el Estado ha permitido con su inacción que la bola de nieve crezca hasta alcanzar proporciones dantescas, por lo que detenerla ahora es bastante difícil y riesgoso. Sin embargo, tanto con los políticos corruptos cuanto con las mafias carcelarias, aún hay quienes la impulsan y dan más viada, por eso, a veces creo que no hay otra opción que hacerla explotar. (O)

Mail: mariofernandobarona@gmail.com

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