La era «inteligente” / John Tello Jara

Columnistas, Opinión


Hablamos con frecuencia de la casa inteligente, con una palmada podemos prender o apagar la luz de las habitaciones, con el control remoto abrimos y cerramos ventanas y, que decir de la refrigeradora, artefacto que nos indica la receta que podemos preparar dependiendo los ingredientes que se encuentran en su interior.

Vemos también que los teléfonos inteligentes, construidos sobre una plataforma informática, almacenan datos y realizan actividades parecidas a una minicomputadora, la velocidad en la información de los acontecimientos en tiempo real es increíble.

En esto momentos también estamos hablando de las ciudades inteligentes en las que se privilegia la gobernanza, planificación urbana, el cuidado del medio ambiente, la proyección internacional, movilidad y transporte y por supuesto la economía y el capital humano.

Cuando era niño, recuerdo que en la Escuela los padres de familia se referían a los niños inteligentes porque sabíamos la lección “al agüita” o mejor dicho nos memorizábamos con punto y coma la enseñanza del maestro; en el Colegio, la concepción de inteligente o no también se refería a los jóvenes que teníamos rojo en el boletín o podíamos encontrarnos exonerados de ciertas materias.

Las concepciones en el mundo empresarial tienen distinta óptica, evidencio dentro del grupo de ex compañeros de la universidad, que no necesariamente aquellos con calificaciones altas hemos triunfado en el mundo empresarial o aquellos con calificaciones bajas lo hemos hecho. Más bien existe un patrón de comportamiento que se relaciona a procesos investigativos, el amor a la lectura, impulso a la tecnología y actualización de los mercados del entorno.

Por supuesto que la academia tiene un rol importante en la formación de los “jóvenes inteligentes” los profesores debemos actualizar conocimientos y motivar a los chicos para encarar un mundo competitivo; la era inteligente debe enfocarse al cuidado del medio ambiente, la no agresión a nuestros semejantes, aplicar en los negocios el “ganar-ganar” evitar el engaño en la venta de productos, evitar el desperdicio de productos alimenticios, no desperdiciar el agua y por supuesto tener mucho amor con nuestra familia.

La era inteligente, debe quedarse con nosotros como sinónimo de felicidad en tiempo de crisis.

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