La Cultura debe Mantener Viva Nuestra Identidad

Columnistas, Opinión

Aunque en Ambato no se evidencian obras de gran impacto, ni un desarrollo urbano acorde con las necesidades y expectativas de la ciudadanía;  sí existen esfuerzos valiosos en un ámbito que muchas veces pasa desapercibido: La Cultura. Normalmente asociamos el progreso de una ciudad con puentes, asfaltado o nuevas construcciones, pero olvidamos que una ciudad también crece cuando fortalece su identidad, rescata sus tradiciones y genera espacios para el arte, la memoria y el encuentro ciudadano. En una época donde escasean proyectos capaces de enorgullecer  a la ciudad, la cultura se convierte en uno de los pocos caminos que nos permite fortalecer el sentido de pertenencia y recordar quiénes somos.

Ciertamente, resulta alentador observar que en Ambato y Tungurahua todavía existen iniciativas orientadas a rescatar y fortalecer nuestra identidad cultural.  Actividades como “Rescatando los Juegos Tradicionales” permiten que niños, jóvenes y adultos vuelvan a encontrarse con prácticas que durante décadas formaron parte de la vida comunitaria.  Celebraciones como el Kulla Raymi Tungurahua 2026 y la VIII Feria de Intercambio de Semillas y Saberes Ancestrales nos recuerdan la riqueza cultural de nuestros pueblos andinos. Así también merece reconocimiento el esfuerzo realizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo de Tungurahua, que continúa impulsando actividades relacionadas con la literatura, las artes visuales, la música y el cine. 

La reciente visita de Fernando Cerón, presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, y la gestión que viene desarrollando Noemí Salazar, directora del Núcleo de Tungurahua, demuestran que, pese a las dificultades, existen instituciones que mantienen vivo el compromiso con la cultura. Su trabajo contribuye a acercar el arte y la cultura a la ciudadanía, abrir espacios para la creación y fortalecer el pensamiento crítico, elementos esenciales para construir una sociedad más sensible, participativa y consciente de su identidad.

La importancia de estas iniciativas va mucho más allá de la programación cultural. En una época marcada por el individualismo, el consumo y la inmediatez, la cultura actúa como un mecanismo de cohesión social. Nos invita a reflexionar, a comprender al otro y a valorar aquello que compartimos como comunidad. Cuando una persona asiste a un concierto, visita un museo, participa en una actividad patrimonial o descubre la obra de un escritor local, está fortaleciendo algo más profundo que un simple pasatiempo: Está construyendo ciudadanía.

Aunque  en Ambato no hay obras de impacto, ni  desarrollo urbano;  al menos necesitamos mantener viva la memoria de sus artistas, escritores, músicos, artesanos y gestores culturales.  Ciertamente, es imperativo generar espacios donde las nuevas generaciones comprendan el valor de su historia y el significado de pertenecer a una comunidad con profundas raíces culturales.

Porque al final del día,  una ciudad es sobre todo aquello que recuerda, aquello que comparte y aquello que decide preservar de sí misma. Y es precisamente allí donde la cultura sigue siendo nuestra mejor herramienta para construir un futuro con sentido y mantener viva nuestra identidad. (O)

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