La aplicación de la ley / Jaime Guevara Sánchez

Columnistas, Opinión

Solo la observación de los grandes principios de la Autoridad de la Ley constituye la condición más definida que distingue a un país libre de otro dominado por un gobierno arbitrario.

La autoridad de la ley significa que el gobierno en todas sus acciones está obligado por reglas fijas previamente programadas, reglas que hacen posible prever con certeza como la autoridad usará sus poderes coercitivos, de acuerdo con las circunstancias, y como planificar los asuntos individuales basados en el conocimiento.

Por supuesto que el ideal no puede lograrse a perfección, porque tanto los legisladores como aquellos en quienes se confía la administración de la ley son hombres falibles. El punto esencial de discreción radica en los órganos ejecutivos, entidades que ejerce poder coercitivo, resumiéndolo tanto como se posible.

Mientras cada ley restringe la libertad individual en cierta extensión, alternando los medios que la sociedad puede usar en procurar de sus objetivos bajo la autoridad de la ley, el gobierno es advertido de esfuerzo raros, individuales, por acción ad hoc.

Dentro de las reglas de juego conocidas, el individuo es libre de perseguir sus fines y deseos personales, seguro de que los poderes del gobierno no serán usados deliberadamente para frustrar sus refuerzos.

La distinción entre la creación de un marco permanente de leyes dentro del cual la actividad productiva se guía por decisiones individuales, y la dirección de la actividad económica por una autoridad central. Es la distinción más general, en caso particulares, entre la autoridad de la ley y un gobierno autoritario.

En el primer caso el gobierno se confina a fijar reglas que determinan las condiciones bajo las cuales los recuerdos disponibles pueden utilizarse. En el segundo caso, el gobierno dirige el uso de los medios de producción para fines particulares.

Las reglas pueden describirse como una clase de instrumento de producción que ayudan a hombres y mujeres a predecir el comportamiento de aquellos con quienes deben colaborar, antes que como esfuerzo hacia las satisfacciones de necesidades particulares.

¿Cuál es la realidad de la aplicación de la Ley en Ecuador? (O)

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