Jubilados celebraron al ser querido

Los integrantes del taller de gimnasia cerebral, paralelo A, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), vivieron una jornada de profunda sensibilidad para agasajar a las madres. El evento, desarrollado en el Café de la Casa, reunió a 34 adultos mayores que compartieron momentos de confraternidad y alegría. La programación estuvo marcada por el respeto y la admiración hacia quienes representan el pilar fundamental de la familia.
La ceremonia inició con el ofrecimiento del acto a cargo de Carmen Escobar, quien destacó la importancia de mantener activos estos espacios de integración. Posteriormente, Beatriz Arcos intervino con palabras alusivas a la fecha, recordando que la figura materna es un refugio de paz y esperanza. El ambiente se llenó de emotividad mientras los asistentes compartían anécdotas sobre su etapa como jubilados y la importancia de seguir aprendiendo.
Uno de los momentos cumbres de la mañana fue la elección de la Madre Símbolo, dignidad que recayó en Bertha Yugcha. El licenciado Fernando Ruiz, instructor del taller, fue el encargado de realizar la exaltación y ceñir la banda consagratoria. Este acto simbolizó el reconocimiento colectivo a la sabiduría y el amor incondicional que las madres del grupo han sembrado a lo largo de sus vidas.
La parte artística no podía faltar en este homenaje, donde los propios compañeros demostraron sus talentos. María Ruiz participó con un recital poético que exaltó la ternura materna, mientras que otras integrantes deleitaron a los presentes con interpretaciones musicales. Estas actividades son parte del desarrollo integral que los adultos mayores reciben en sus clases de razonamiento y memoria, fortaleciendo sus capacidades cognitivas.
La generosidad también se hizo presente mediante la entrega de un presente a la Madre Símbolo, acto liderado por Anita Lucía Yépez. Este detalle representó el cariño de los 34 miembros que conforman este grupo de gimnasia cerebral, quienes han formado una comunidad sólida. Los asistentes resaltaron que, más allá de los obsequios, lo más valioso fue el tiempo compartido y la oportunidad de celebrar la vida.
Para finalizar la programación, Herminia Hernández dirigió el brindis de gratitud, elevando las copas por la salud y bienestar de todas las presentes. Los adultos mayores aprovecharon la ocasión para agradecer a sus instructores y a la institución por facilitar estos encuentros que combaten la soledad. La jornada concluyó entre abrazos y sonrisas, reafirmando que la edad no es impedimento para festejar con entusiasmo.
Anita de la Torre, integrante del grupo, manifestó su satisfacción por el éxito del programa y la unión demostrada por sus compañeros. Aseguró que estos eventos son vitales para su salud emocional, pues les permiten sentirse valorados y activos dentro de la sociedad. Con este emotivo homenaje, los jubilados del IESS demostraron que la gratitud es el mejor regalo que se puede entregar al ser más querido. (I)
