Historia de Huachi2

Este es un homenaje a Huachi, terruño histórico, ancestral y heroico, que representa un tercio del territorio del Cantón Ambato, dividido hoy en varias parroquias, entre ellas Huachi Chico y Huachi Grande, Huachi Solís, Huachi Totoras, Huachi la Libertad: de cuyo seno la Patria grande ha recibido la contribución a su desarrollo, de grandes hombres y mujeres: Educadores, Médicos, Jurisconsultos, Doctores e Ingenieros en todas las disciplinas, Generales, Coroneles y demás rangos del Ejército y de la Policía, eminentes Sacerdotes, Políticos y Administradores públicos de renombre, profesionales y artesanos que son el orgullo de nuestra provincia, por su gran contribución al engrandecimiento de la Patria, nacidos aquí, de familias cuyos apellidos han pasado a la historia: Salinas, Escobar, Pazmiño, Freire, Vaca, Acosta, Solís, Valencia, Villacís, Proaño, Miranda, Vásquez, Lara y un centenar que sienten orgullo pertenecer a este suelo, corazón del Cantón Ambato y de la Provincia de Tungurahua.
¡Huachi! heroico y legendario, mi terruño,
Huerto feliz y fecundo,
Donde sueñan todavía los jilgueros.
En tus tardes doradas de manzana.
Fruto y miel en encuentros y de adioses.
Que endulzan el paladar del ciudadano.
Testimonio del tesón del campesino.
Que deja en su sudor, su sangre.
Como cuota del trabajo cotidiano.
De sol a sol y hasta la madrugada.
Luchando su ración vital del agua.
Para regar su suelo y amasar el pan.
Con el fruto germinado en el trigo y la cebada.
¡Huachi! Mi Huachi querido.
¿Por qué te han olvidado?
Acaso no recuerdan que tu suelo sagrado.
Rechazó siempre la bota del tirano.
Acaso no recuerdan que en tu seno
Se guardan las reliquias de los héroes del pasado
Que dieron brillo y esplendor a nuestra Patria.
Las lágrimas de Sucre regaron
El frutal en la mañana.
La sangre de nuestros héroes.
Venerada patente de las moras
Y el surco fecundo y resistente
Fraguado con los huesos del soldado
Que en su paso al Pichincha
Reverente fructificó su sangre en libertad.
Poniendo fin a la opresión de nuestra gente
Grande como tu orgullo y tu nobleza.
Bienaventurada esta en ti ,
La apacible heredad de mis abuelos
Donde respiro amor, hasta en las hojas
Y en los frutos de tus árboles seniles
Mas con tristeza observo, se ha perdido
El folclor colorido de tus fiestas
La semana santa, el Corpus Cristi,
Las misas de Navidad y de año nuevo
El pase del Niño, las misas de Domingo
Y las tardes polvorientas de los toros,
Que los priostes honraban con decoro,
Llenado la plaza con juegos y atracciones,
Que tanto atraían a turistas y gringos,
Con palos encebados adornados
Con telas, con frutas y regales,
Acuarelas alegóricas a los ojos del extraño,
El arte popular, el arpa los rondadores.
La banda de pueblo y sus interpretaciones
Haciendo bailar a los disfrazados
Al chapita chumado, a los payasos
Al poncho espino, al oso encadenado
A la vaca loca al san Juan de novedades
Y con sus regios caballos los montados
Y después de la misa, los danzantes
Los compadres y los encamisados
Con su típico baile coterráneo
Haciendo felices a moros y cristianos
¡Ah, mi Huachi querido!
Policroma vanguardia de la siembra.
Ya nada queda en ti de aquellos tiempos
Ni de tus huertos repletos de manzana,
De reina claudia, de mora, frutillas y perales
ni de tu aroma de flor tan cotidiano
Para dar paso a la demonización y festín urbano. (O)
