Hechos, no palabras

Ya sabemos que las ideologías de izquierda y derecha son incompatibles. Si una señala control, la otra propugna libertad; si aquella destaca derechos, la otra apunta a responsabilidades. Y no es un asunto ideológico solamente, es, sobre todo, pragmático y de resultados. Se lo explico.
Seguramente habrá oído el nombre de Greta Thunberg, una activista sueca que a sus dieciséis años (en el 2018) su mayor logro fue faltar a la escuela y empezar a protestar por el Medio Ambiente a nivel global. A partir de allí, hasta la fecha, su presencia en medios ha sido únicamente el show de mostrarse rebelde y violenta, promoviendo manifestaciones, bloqueos, actos vandálicos y discursos divisionistas; activismo le llaman los izquierdistas que la respaldan.
En cambio, el nombre de Boyan Slat seguro no le será familiar. Este joven inventor y emprendedor neerlandés, preocupado también por el ecosistema mundial, tuvo a sus dieciséis años (misma edad a la que comenzó Thumberg) un logro de proporciones mayúsculas cuando se le ocurrió crear la fundación sin ánimo de lucro Ocean CleanUp que desarrolla tecnología avanzada para eliminar los plásticos del océano. Desde sus inicios, en el 2013 hasta la fecha, Slat ha recogido más de cincuenta mil toneladas (50 millones de kilogramos) de desechos plásticos de los océanos del mundo, ha dado trabajo directo a más de 220 personas en su fundación y ha generado miles de empleos indirectos en todo el mundo. Hechos, no palabras.
Y a pesar de las grandiosas e innegables contribuciones a la mejora del medio ambiente marino por parte de Boyan Slat, la izquierda resentida no ha hecho más que minimizar esos logros señalando que no atacan la raíz del problema, cosa que, sin duda, sí hará la izquierda cada vez que las feministas muestran sus pechos desnudos, se cuelgan un pañuelo verde en el cuello o vandalizan la propiedad pública y privada.
Mientras que Slat en silencio, sin cámaras ni shows ni gritos destemplados da solución ejemplar al problema, Thunberg, en la práctica, no ha hecho absolutamente nada. Esa es la diferencia entre derecha e izquierda. La primera, aunque no será la panacea, es, definitivamente, la alternativa pragmáticamente más viable; la izquierda, por su parte, no ha eliminado un solo gramo de CO2 de la atmósfera ni ha recogido una mísera botella plástica de los mares; solo critica, se queja y manipula a la gente emocionalmente.
Las acciones de Boyan Slat marcan un antes y un después en la lucha tangible y directa por descontaminar el planeta, las de Greta Thunberg con sus rabietas y cómodas posturas “antisistema” evidencian que es una marioneta de políticos, empresas y medios de comunicación interesados únicamente en continuar con el show que les aporta dinero deshonesto a sus bolsillos.
La derecha son hechos, la izquierda solo palabras. (O)
