Harina de cebada, alimento andino

Interculturalidad
La harina de cebada tostada y refinada  es uno de los  alimentos andinos que se mantiene vigente en nuestro país, sobretodo en la Sierra Central. (Foto El Heraldo)

En la provincias de Bolívar, Chimborazo, Cotopaxi y Tungurahua se siembra y cosecha la cebada que la ser  tostada y molida se obtiene la harina de cebada un alimento nutricional andino por excelencia. 

Según el dirigente Pedro Aucatoma,  la harina de cebada es conocida comúnmente como machica que proveniente de las palabras kichwas ‘mashka’, ‘machka’ o ‘kamcha’. En las comunidades indígenas se utiliza para  la preparación de coladas de dulces en su mayoría y una parte menor  para  sopas y elaboración del pinol.  

La harina de cebada se diferencia de las harinas de trigo, maíz y morocho por su textura, color y sabor, se la puede comer cruda, hervida o asada en tiesto de barro añadida endulzante (azúcar o panela)

Es muy conocido la preparación del  ‘chapo’ que consiste en mezclar la harina de cebada  con café negro, chocolate o leche.  Esta harina se comercializa en dos presentaciones la gruesa y la refinada, siendo la última la más apetecida.  Se conoce que la harina de cebada contiene proteínas, calcio, hierro, yodo, vitaminas A, B12, C, D, E, fósforo, hierro, potasio, magnesio y sobre todo fibra para las personas que sufren de estreñimiento, equilibra los líquidos corporales y temperatura por su alto contenido de potasio. 

En las comunidades indígenas se cree que la colada de harina de cebada es muy potente para conciliar el sueño. Tomar una tasa de colada antes de irse a la cama le hará que duerma toda la noche sin ningún problema.   (I)

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