Guerra comercial con Colombia

Con el incremento de aranceles al 50% impuestos política y bilateralmente entre Ecuador y Colombia, se ha desatado una verdadera guerra comercial entre las dos naciones. Pensar que con la imposición de aranceles llamada tasa de seguridad se combatirá la inseguridad y trafico clandestino en fronteras no parece ser una buena idea, al contrario, se está castigando a toda actividad formal que realiza sus tramites de comercio exterior adecuadamente en las entidades de cada país y paga sus impuestos y aranceles correspondientes, a las cuales dicho sea de paso les ha puesto en peligro sus actividades de importación y exportación. Del lado ecuatoriano según datos del Banco Central del Ecuador los principales productos de importación desde Colombia son materias primas e insumos para la elaboración de cosméticos, artículos de pastico, de calzado, de cuero, productos químicos, de papel y cartón, además de medicamentos, de insumos de la industria farmacéutica, así como automóviles, repuestos y confitería.
En 2025 se compró (importo) a Colombia 1.989 millones de USD, en tanto que le vendimos (exportamos) a ese país 868 millones de USD, dando un saldo de balanza comercial negativo para Ecuador en 1.121 millones de USD. Según la Federación ecuatoriana de exportadores (Fedexpor), con esta decisión desde el lado ecuatoriano, estarían en peligro unos 40.000 empleos directos que se verían su efecto en marzo o abril. En el entorno interfronterizo el impacto en Tulcán sería la perdida de unos 2.000 empleos directos y 4.000 indirectos los que se perjudicarían por este nuevo arancel, además que se incrementara la informalidad y contrabando ahondando más el problema de inseguridad y desempleo.
Otro problema que podría aparecer es la caída de la tasa de crecimiento de la economía nacional, la cual ralentizaría (frenar) este incremento que estuvo previsto a inicios de año por el Banco Central, Fondo Monetario Internacional FMI y Comisión Económica para America Latina y Caribe CEPAL entre 1,9 y 2,2%, que, de mantenerse la medida arancelaria tomada, seguro bajara este porcentaje, perjudicando a la producción, empleo, consumo y recaudación de tributos a nivel nacional. Cabe de inmediato que salga a flote el dialogo entre las autoridades de los dos países, porque en honor a la verdad este problema netamente político esta afectando directamente al sector privado nacional a los productores, comerciantes y exportadores que dan empleo a miles de ecuatorianos, nuestro país tiene las de perder en esta guerra desatada, que el remedio no sea peor que la enfermedad. (O)
