Fuerzas Incorruptibles / Editorial
La semana pasada, en el sector El Tablón de la parroquia Cunchibamba, al norte de Ambato, la alerta de un grupo de agricultores terminó con la retención de un camión cargado de mercadería avaluada en cerca de doscientos cincuenta mil dólares, que habría sido conducido por miembros de la Policía. Un juez dictó prisión preventiva para cuatro agentes mientras la Fiscalía investiga un presunto delito contra la propiedad. Las versiones sobre lo ocurrido son contradictorias, y corresponderá a la justicia esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, respetando siempre la presunción de inocencia.
Más allá del desenlace de este caso, el episodio nos recuerda que la confianza en las fuerzas del orden es uno de los pilares de la seguridad. En momentos en que el país libra una dura batalla contra el crimen organizado, la ciudadanía necesita tener la certeza de que quienes portan el uniforme actúan siempre con apego a la ley. Cualquier sospecha de corrupción no solo afecta a los involucrados, sino que mancha el trabajo de miles de policías honestos que arriesgan su vida a diario por proteger a los ecuatorianos.
Por ello, la Policía y las Fuerzas Armadas deben ser incorruptibles. Eso exige procesos rigurosos de selección y control, sanciones ejemplares para quienes traicionen su juramento y respaldo institucional para quienes cumplen con honor su deber. También merece destacarse la reacción de los vecinos de Cunchibamba, que con su organización demostraron que la seguridad es tarea de todos. Los ambateños confiamos en que la investigación sea transparente y que este caso sirva para fortalecer, y no debilitar, a una institución que el país necesita íntegra.
