¿Encuestas serias?

En tiempo electoral, suelen aparecer cual arte de magia “encuestadoras” con nombres rimbombantes pero cero experiencia en levantamiento de información, sondeos o intención de votos, estas surgen sobre todo en las redes sociales para inducir erróneamente a un grupo de electores su decisión de voto. En primera instancia en la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la Republica del Ecuador, Código de la Democracia, se describe claramente en sus artículos 13 y 14 sobre quienes están autorizados y hasta cuando, así como las sanciones para quienes incumplan y cometan una infracción en publicar encuestas y pronósticos electorales sin haber sido autorizados para realizar dicha actividad por el Consejo Nacional Electoral.
La mayoría de esas publicaciones no describe aspectos técnicos y metodológicos mínimos, que se requieren para garantizar la fidelidad de los resultados como por ejemplo la definición del universo (población objetivo), el cálculo del tamaño de la muestra para saber porque se encuestaron a un número de personas, el nivel de confianza deseado de la encuesta (generalmente 95%), el margen de error (entre 3 y 5%), las plataformas de software utilizado y protocolos se seguridad, entre lo mas básico que no publican ni aplican las “encuestadoras” on line que están apareciendo en estas semanas. Otro error garrafal que cometen es no considerar en el levantamiento de la información los pesos porcentuales que cada parroquia urbana y rural tienen en el Padron electoral y al tomar los datos sesgan, fallan en la información y provocan festejos anticipadamente.
Adicionalmente no toman en cuenta que la sumatoria de porcentajes de todos los candidatos no debe ser el 100% porque existirá un importante porcentaje de ausentismo, votos blancos y nulos, pero al parecer los gurús de las encuestadoras no consideran ese importante 30%, estas son solo algunas de las observaciones sin considerar que virtualmente pueden acceder a votar menores de edad, votar varias veces una misma persona, votar alguien que no consta en ese padrón electoral o votar perfiles falsos, resultado distorsión total. Finalmente en las encuestas presenciales cara a cara, además de algunos errores citados anteriormente, los encuestadores se ubican en un sitio transitado y consultan a transeúntes que muchas veces no pertenecen a esa parroquia o cantón, si es que no están por allí llenando ellos mismos porque les pagan por encuesta realizada y eso pasa porque no existen supervisores que estén controlando, técnicamente se debe levantar la información acudiendo a los hogares y encuestando a las personas que allí residen, que estén empadronados en esa parroquia y que sean mayores de 18 años de edad. Mucho cuidado con tomar en serio esas publicaciones no oficiales en redes sociales de aparentes resultados de encuestas, sondeos electorales o intención de votos. (O)
