EL LIO DE LIA THOMAS / Paúl Viteri Albán

Columnistas, Opinión

Esta semana, el hasta hace poco nadador estadounidense William Thomas quien al competir como hombre se encontraba ranqueado en un modesto puesto cuatrocientos sesenta y dos de la clasificación general; y, después de auto determinarse como una nadadora transgenero cambiando su nombre a Lía Thomas, pasando a competir en la categoría femenina, no ha parado de ganar absolutamente todas las competencias en las que ha participado, ubicándose en el número uno del ranking e implantando sendos records que de seguro serán imposibles de romper por mujer alguna.

Esto ha generado bastante polémica, no solo en el país en donde compite la deportista estadounidense, sino en el mundo entero, por cuanto se ha vuelto a poner en discusión si en realidad es o no justo lo que esta sucediendo, debido a que , por más que una dama practique o se prepare para cualquier disciplina o competencia, jamás podrá competir contra el estado físico de alguien que por mas que se auto identifique como mujer, mide mas de dos metros y tiene mas musculatura que cualquier hombre promedio.

En definitiva, se esta provocando una destrucción en los deportes de un solo sexo para niñas y mujeres; y, esto empezará a pasar en todas partes, generando injusticia, en razón de que incluso cada vez que una persona nacida varón compite u ocupa un lugar en un equipo femenino, una atleta mujer pierde su espacio, provocando hasta cierto punto que los hombres empiecen a dominar los deportes.

De hecho, resulta increíble que la federación internacional de natación no permita la utilización de gorros de baño específicos para el cabello de las personas afrodescendientes, por tratarse de una potencial ventaja competitiva frente a otros competidores, pero no tenga el mas mínimo empacho en permitir que los nacidos hombres compitan en la categoría femenina.

Por lo que deberíamos generar una principal interrogante… ¿No estamos frente a la posibilidad del cometimiento de violencia de género? Digo esto porque la imposición de competidores que en su momento fueron hombres en competencias femeninas no es algo con lo que las mujeres estén muy contentas, y, peor se sientan identificadas, pues esto se evidenció en la misma premiación de Thomas, donde las mujeres que ocuparon el segundo y tercer puesto no quisieron compartir el pódium con la gigante y corpulenta nadadora. Y en especial porque no se puede otorgar derechos a una persona, en desmedro de los derechos de otros.

En fin, es indispensable y urgente se tomen decisiones al respecto, en razón de que, si esto no se corrige de alguna forma, empezaremos a ver la deserción de mujeres en las competencias deportivas, porque al igual que cualquiera no querrán competir, aún sabiendo que jamás tendrán la posibilidad de ganar.

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