El hielo: un verdadero tesoro para los pescadores de la Amazonía peruana

Interculturalidad
Obtener hielo es en este contexto es obtener un tesoro. (Foto ilustrativa)

Datem del Marañón (Perú), 17 sep (EFE).- Como un oasis en medio del desierto, así son las plantas que abastecen de preciado hielo a dos comunidades Kandozi que viven de la pesca artesanal en el corazón de la Amazonía peruana, en aldeas que casi ni aparecen en los mapas y en donde no llega el tejido eléctrico ni el agua potable.

En las orillas del río Pastaza yacen las comunidades de San Fernando y Musa Karusha, cuya principal fuente de ingresos depende de la captura y la comercialización de la pesca en las aguas que se extienden en el colosal complejo de humedales que atesora la selvática provincia del Datem del Marañón. 

En estos territorios del pueblo originario Kandozi, los hombres regresan todos los días de sus labores pesqueras cargados, como mínimo, de 50 kilos de peces, que luego transportan por río hasta las ciudades de Tarapoto y Yurimaguas, donde la mercancía se vende, en su gran mayoría, curada con sal.

El uso de esta técnica ancestral de preservar el pescado seco y salado responde a la necesidad de conservar los alimentos ante la falta de refrigeración en estas recónditas comunidades indígenas, en donde uno llega tras navegar varias horas en chalupa por las aguas del Pastaza. (I)


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