El alma del bosque

En los pasillos de las ferias ambateñas, el aroma a madera fresca y aserrín cuenta historias que van más allá de lo comercial. No son solo objetos; son el legado de manos artesanas que transforman el eucalipto, el pino y el cedro en herramientas esenciales para el hogar andino.
La artesanía en madera en nuestra región representa un puente intercultural donde la utilidad doméstica se encuentra con el arte popular.
Desde las clásicas cucharas de palo, indispensables para que «la sopa no se corte», hasta los intrincados juguetes y guitarras en miniatura, cada pieza refleja una cosmovisión de respeto por la naturaleza.
El uso de la madera no es casual: es una elección por lo orgánico, lo duradero y lo cálido, valores que los hogares de Tungurahua mantienen vivos frente a la frialdad del plástico industrial.
Esta destreza, heredada de generación en generación, asegura que el patrimonio inmaterial de nuestros pueblos siga presente en cada cocina y en cada rincón de juego de la ciudad, provincia y país. (I)
