¿Y qué hacemos con los zapatos rojos? / Editorial

Editorial

Cuando hace varias semanas, en la Asamblea Nacional por una supuesta “equivocación”, se aprobó un proyecto de ley que sacudía los bolsillos de la clase media de nuestro país con más impuestos, lo primero que se me vino a la cabeza fue, ojalá y la inocente equivocación, no sea la contraparte de algún acuerdo que en el futuro se ponga en evidencia.  

Pero, como siempre el tiempo termina siendo el mejor amigo de unos y el peor de otros, debido a que mientras se utilizaba a cuatro disque pelagatos para ensuciar, enlodar y atacar a quienes jamás claudicaron sobre sus criterios y principios políticos, acusándoles de sendos acuerdos inexistentes, al parecer la piola se estaba enredando por otro lado.

Es que no deja de admirar, que apenas conocida la mal lograda resolución judicial sobre la situación jurídica de Jorge Glass, salga una dependencia del estado como la Secretaría de Comunicación y diga “Ante la decisión judicial que concede el habeas corpus en favor de J. Glass, manifestamos nuestro rechazo y desacuerdo jurídico”; y, cantinflescamente a la par, aparezca un comunicado de la SNAI también dependencia del estado encargada de la administración y control de los centros de privación de libertad y diga… “Este servicio como órgano ejecutor dentro de los centros de privación de libertad – y en estricto respeto a la independencia de funciones- ACATA LA MEDIDA JUDICIAL RELACIONADA AL PRIVADO DE LIBERTAD, J Glass”.

Pero como si eso fuera poco, después del comunicado donde la SNAI acata la polémica resolución judicial; y, al parecer al verse en evidencia, la Secretaría de Comunicación emite un nuevo comunicado donde dice “Por orden de Presidencia de la República y del Ministerio de Gobierno, el Servicio Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) “APELARÁ” la decisión del Juez de Manglaralto”. Generando con esto, mas dudas sobre sus buenas intenciones, porque a los asesores presidenciales al parecer se les olvidó, si bien es cierto, que la apelación se puede presentar en la misma audiencia o hasta tres días hábiles después de haber sido notificados por escrito por el Juez, dicha apelación “NO SUSPENDE LA EJECUCIÓN DE LA SENTENCIA”.

Por eso, esperemos que el color rojo de los zapatos con los que llegó al poder, sea el color de esas líneas rojas ideológicas de principios y criterios que jamás se debieron romper, porque, a decir verdad, las inusuales e inexplicables coincidencias molestan, en especial cuando se trata de “impuestos, amnistías, la defensa incalificable a Llori, además de la inesperada y en algún momento pronosticada libertad del ex Vicepresidente”.

Deja un comentario