Los toros de pueblo y el público / Editorial

Editorial

Ha causado malestar entre los dirigentes parroquiales el anuncio de algún funcionario gubernamental vinculado a la Intendencia de impedir el ingreso de los menores de 18 años a los toros de pueblo.

Carece de sustento legal esa inventada medida. No existe norma legal alguna que impida el ingreso de menores a fiestas populares taurinas en las zonas rurales del país. Un pronunciamiento de la Corte Constitucional se refiere a un asunto distinto.

Los toros de pueblo son parte de la cultura popular. Asisten mayores y menores para ver a los toros, a los aficionados prácticos, a los payasos y a los cómicos que deleitan a las audiencias con bromas y ricas escenas teatrales.

Quienes no ingresan al lugar cerrado, miran el espectáculo desde los techos, los balcones y las lomas. Es un evento para todos los lugareños. 

En las zonas rurales, los menores de 18 años suelen estar casados, trabajan en unidades productivas, crían ganado bravo, son independientes. No se sienten menores de edad. 

La autoridad que pretenda impedirles asistir a un evento popular y festivo podría convertirse en generadora de hechos violentos, con las responsabilidades que se deriven de ello.

Esperemos que el anuncio se quede en anuncio. Es contradictorio con las libertades que proclama el Presidente Moreno que, a la vuelta de dos años,  retornen las prohibiciones inventadas y los controles asfixiantes sobre los ciudadanos. (O)

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