Arriendos económicos / Editorial

Editorial


    Una desolación comercial se percibe en el centro de la urbe ambateña, ante el cierre inminente de locales que, al no tener los ingresos económicos de temporadas pasadas, la pandemia terminó de liquidar su comercio; por ende, la falta de liquidez para pagar a los arrendatarios.

  Pese a que, este último tiempo, tras la eliminación de ciertas restricciones, lentamente, comerciantes que aún mantienen a flote su negocio, piden mayor paciencia y bajar costos de arriendo para poder pagar, aunque sea en cuotas, esto representa una oportunidad de resurgimiento.  

   No obstante, para algunos propietarios de estos locales, esto no es opción y esperan que otra persona arriende y pague en su totalidad todo el valor, algo que, desde la visión netamente apegada a la realidad, esto condiciona el trabajo y se genera más trabas para la reactivación. 

   Los arrendatarios deben comprender que, en estos momentos, pensar en ganar como antes no será posible, ya que, la dinámica de trabajo en diferentes ámbitos laborales cambió y las personas necesitan tener flexibilidad para levantar su negocio y, de esta manera, con el tiempo, generar acuerdos de pagos entre ambas partes. (O)

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