Día Internacional de la Alfabetización: 

Columnistas, Opinión

Cada 8 de septiembre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Alfabetización, una fecha que nos invita a reflexionar sobre uno de los derechos fundamentales de todo ser humano: la capacidad de leer y escribir. Tradicionalmente, la alfabetización ha sido entendida como la habilidad para comprender textos y comunicarse por escrito. Sin embargo, en la actualidad, este concepto debe ampliarse para incluir competencias igualmente esenciales como la alfabetización tecnológica y la educación financiera, dos herramientas indispensables para desenvolverse con éxito en una sociedad cada vez más digitalizada y compleja. 

Los avances en educación han permitido importantes progresos en muchos países, incluido Ecuador. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), obtenidos a partir del Censo Ecuador 2022, la tasa nacional de analfabetismo se redujo del 6,8% en 2010 al 3,7% en 2022. Esto significa que cerca de 200.000 personas dejaron esta condición en ese período. Sin embargo, el país aún registra alrededor de 470.000 personas de 15 años o más que no saben leer ni escribir, una realidad que evidencia que el desafío sigue vigente. Sin duda estas cifras son motivo de reconocimiento, pero también de preocupación. Ciertamente, la alfabetización sigue siendo una condición necesaria para acceder a oportunidades y eludir ciclos de pobreza y exclusión. 

En el siglo XXI ha surgido una nueva forma de exclusión: el analfabetismo tecnológico. Muchas personas poseen un teléfono inteligente, pero no saben identificar una estafa digital, proteger sus datos personales, realizar trámites en línea o verificar la veracidad de la información que reciben por redes sociales. La transformación digital avanza más rápido que la capacidad de adaptación de buena parte de la población, generando nuevas desigualdades.

Así tambien, existe una carencia significativa de educación financiera. Diariamente, las personas toman decisiones relacionadas con ingresos, gastos, deudas, ahorro e inversiones, pero una gran parte de la población nunca ha recibido formación formal sobre estos temas. Como resultado, muchas familias enfrentan problemas de sobreendeudamiento, dificultades para planificar su futuro económico o desconocimiento sobre productos financieros básicos.

La educación financiera permite comprender conceptos fundamentales como el presupuesto, el ahorro, el interés compuesto, el crédito responsable y la planificación patrimonial. 

En este Día Internacional de la Alfabetización, la reflexión debe ir más allá de las estadísticas. La alfabetización del siglo XXI exige formar ciudadanos que comprendan palabras, datos, tecnologías y decisiones financieras. Solo así podremos construir una sociedad más inclusiva, competitiva y preparada para enfrentar los desafíos del futuro. Porque hoy, estar alfabetizado no significa únicamente saber leer y escribir; significa también saber navegar, analizar y decidir en un mundo cada vez más interconectado. (O)

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