Desafío con IA para evitar débito cognitivo

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La Inteligencia Artificial no vino a reemplazar al ser humano, sino a transformar radicalmente la forma en que aprendemos, trabajamos y enseñamos. Investigadoras advirtieron sobre un peligro silencioso: el débito cognitivo.

Por un lado, la investigadora brasileña Taiana Conti, docente de la Universidade Federal do Amazonas, explicó el cambio de paradigma en la ingeniería de software. Por otro, María José Gatica, Gerente de Desarrollo Regional de Latinoamérica de la Empresa Polaca Strike, presentó cómo la academia está enfrentando el uso de la IA en las aulas.

Taiana Conti fue contundente al decir que “estamos viviendo una nueva ingeniería de software impulsada por la Agentic AI, donde agentes de software desarrollan software”. «Es de consenso que nunca fue tan importante tener ingeniería de software como en esta época», afirmó.

Según Conti, el rol del desarrollador es el que más está mutando. Ya no solo programa, ahora genera, configura y trabaja en el harness, la estructura que permite que los agentes trabajen. Contó el caso de un doctorando suyo que hoy produce «24 horas por día, porque los agentes continúan trabajando incluso cuando está durmiendo».

Pero esa productividad solo es posible porque ya tenía experiencia. Y ahí surge su gran interrogante para las universidades: «Nuestro papel ahora es formar a los nuevos, a los novatos para este nuevo mercado. ¿Cómo formamos a un junior si la IA ya hace el trabajo que antes hacía el junior para aprender?»

Comparó la lucha contra la IA con pedirle a la gente que abandone los autos y vuelva a andar a caballo: «No vino para quedarse, vino para ayudar. El mayor desafío va a ser lograr una interacción gerenciada y confiable entre las personas y la IA».

Conti introdujo el concepto central de su ponencia: el débito cognitivo. «Si el alumno no aprende él mismo haciendo, no va a aprender. Si usa la inteligencia artificial sin conciencia, tiende a acumular una deuda de conocimiento cada vez mayor», explicó. Ese riesgo no es solo para estudiantes, también para programadores que usan código generado por IA sin entender si está bien o mal”. «Yo personalmente no veo problema en que la persona use IA, veo problema en que la persona no aprenda”. 

Esa misma preocupación la aborda desde la práctica María José Gatica con la plataforma Strike, que lleva 24 años en el mercado y ahora incorpora detección de IA.

A diferencia de los detectores que solo dicen «esto es 90% IA», Strike identifica dónde están los fragmentos críticos y diferencia tres tipos de autoría: texto humano, texto generado por IA y texto colaborativo humano-IA.

«No es que te dice si hubo inteligencia artificial, sino que también te dice dónde están los fragmentos críticos», explicó Gatica. «No podemos demonizar la IA, todo el mundo la usa. Se debe controlar aquello que no es del autor para hacer una evaluación más justa».

La plataforma funciona 100% web, sin instalación, se integra con Moodle y permite a docentes y estudiantes interactuar sobre el mismo reporte, dejar comentarios y crear rúbricas. En Ecuador el acceso se está gestionando a través de SEDIA, con demos y pruebas gratuitas disponibles en http://strike.com o al correo M. Gatica@strike.com.

Ante la pregunta que más preocupa a los jóvenes sobre la Inteligencia Artificial y los trabajos, Gatica fue clara: es una mutación, no una eliminación.

«No está quitando trabajos. Es una mutación totalmente. A lo largo de la historia siempre creemos que una nueva herramienta nos quita algo, pero terminamos adaptándonos y usándola a nuestro favor. Es un aliado», sostuvo.

Para ella, «No es que te quite la IA el trabajo y deja de existir trabajo, es que van a haber nuevas oportunidades y más grandes oportunidades. Ahora tenemos más capacidades».

Gatica admitió que sobre los nuevos trabajos, aún es borroso, porque todos estamos en un proceso de adaptación, pero los ve alineados a cómo interactuar con la IA a nuestro favor para potenciar áreas como salud, educación, historia y desarrollo de ecosistemas.

«El futuro es ambiguo, pero es grande. Hay que arrancarlo con fuerza y con más ganas, viéndola como un aliado y no demonizándola», concluyó.

Ambas expertas coinciden en que la IA acelera y abre puertas, pero exige una nueva responsabilidad: aprender a usarla con conciencia para no endeudarnos cognitivamente y formar profesionales que sepan gestionar, y no solo copiar, a la inteligencia artificial. 

Sus ponencias se dieron en el marco del al Décimo Cuarta Edición del Congreso Ecuatoriano de Tecnologías de la Información y Comunicación Cedia-Ticec, desarrollado en el Parque Tecnológico Indoamérica con el respaldo justamente de la Universidad Indoamérica. (I)

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