DECONSTRUCCION DE LA CIUDAD DESDE EL PUGS / Luis Fernando Torres

Columnistas, Opinión

Con el nombre de ingeniería social se conoce a las perversas  operaciones desarrolladas por los grupúsculos de iluminados dispuestos a moldear la realidad a su gusto y en función de sus creencias y prejuicios.  Unas veces aprovechan las asambleas constituyentes o las consultas populares para poner en vigencia constituciones a la medida de sus preferencias. Otras veces, los concejos municipales para deconstruir el desarrollo urbano, burlándose de los ciudadanos y menoscabando sus derechos. Esos iluminados creen que les asiste la verdad y que ellos jamás se equivocan y que sus creencias deben imponerse, pese a quien le pese y cueste lo que cueste.

El Plan de Uso y Gestión de Suelo (PUGS), aprobado por el concejo municipal en marzo de este año 2022, tiene tantos errores que, en menos de siete meses, se ha convertido en una rémora para el desarrollo urbano y en una amenaza peligrosa para los derechos de los ambateños. El PUGS trae consigo la perspectiva de ciudades ajenas a la realidad de Ambato, con diferentes ensambladuras sociales, económicas, culturales y distintas realidades territoriales, topográficas y urbanísticas. Se trata, por consiguiente, de un Plan importado y extraño.

Con el cambio de usos de suelo, contemplado en el PUGS, miles de actividades económicas lícitas, amigables con el medio ambiente, deberán trasladarse de un barrio a otro, liquidarse o sobrevivir un año más por la benevolencia de una disposición transitoria. Por su parte, con la modificación de la altura de las construcciones, hacia abajo, de cinco a cuatro o tres pisos, en ciertos sectores urbanos, no se invertirá en ascensores ni parqueaderos subterráneos. Además, con la creación de zonas patrimoniales en el centro de la ciudad, los propietarios de inmuebles levantados en los últimos 50 años, con hormigón -no con bareheque-, serán testigos de la desvalorización comercial de sus casas y edificios.  Son interminables los perjuicios a la economía de los ambateños. Por último, con el pretexto que en una resolución ministerial se prohíbe construir en una franja de 100 metros de las quebradas y los cauces de ríos, el PUGS les despoja a los ciudadanos, del campo y de la ciudad, de sus derechos y consagra una reprochable discriminación. Edificios ya construidos se han quedado en el limbo. La ordenanza del PUGS prevalece sobre esa resolución, por lo que debería derogarse la norma del PUGS con la que se le hace semejante reverencia a tan ínfima resolución.  

EL PUGS definirá la elección seccional. A sus autores la ciudadanía les va a pasar una factura impagable.

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