Danzantes mantienen tradición de fe

Lenin Toapanta, es danzante de la comunidad Yatchil Central perteneciente a la parroquia San Andrés del cantón Píllaro y explicó que danzar es una tradición por fe que se mantiene por generaciones.
Dio a conocer que el atavío es importante, ya que se colocan en los pies el calzado sueco, mientras que como parte del vestuario también está la enagua, pantalón, cabeza muy adornada (que representa la riqueza de la tierra); así como los colores brillantes que se complementa con las plumas de la cabeza.
Alrededor de 50 libras es el peso del penacho colocado en la cabeza, sostuvo el danzante, ya que en su conformación están varias figuras representativas de la tierra, el oro, los animales y la cotidianidad, incluye monedas antiguas, espejos, adornos, bordados y más.
El danzante indicó además que tiene 20 años de edad, y esta tradición es desde su abuelo, y su danza es una forma de dar gracias al Niño Jesús, así como, se danza por las cosechas y por atraer las lluvias, es decir, son varios los simbolismos alrededor del danzante, acotó.
De esta manera el simbolismo del danzante es profundo y multifacético, representando principalmente la conexión entre lo ancestral y lo católico, la gratitud por las cosechas, la fuerza y la grandeza, y el ciclo agrícola (siembra, germinación, cosecha) en las fiestas andinas.
Estos personajes dejan observar los atuendos ricos en iconografía de maíz, cóndores, la cruz, el cordero y espejos, actuando como un puente entre la tierra y lo divino, el sacrificio y la celebración.
Cada paso de danzante está fusionando los rituales prehispánicos (agradecimiento a dioses de la cosecha) con la fe católica (honrar a Cristo).
De manera simultánea se está también danzando en representación de las etapas de la siembra, crecimiento y cosecha, cruciales para la supervivencia andina.
Todo el accionar del danzante entonces es un acto de devoción, un pago de mandas (promesas) por favores recibidos, donde el cuerpo y el esfuerzo son la ofrenda; es decir, representa la majestad de los antiguos caciques y la fuerza del pueblo. (I)
