Danzantes al bailar limpian sus culpas

Interculturalidad

 

La máscara o careta, generalmente elaborada de tela metálica agujerada oculta su rostro de la vergüenza y que acongojado suplica el perdón de sus pecados. (Foto El Heraldo)

La tradición de mantener los danzantes  con ocasión de las octavas del Corpus Christi de la parroquia Augusto Nicolás Martínez simboliza la fe de los feligreses que se disfrazan únicamente una vez al año para colaborar con esta celebración religiosa y al mismo tiempo, limpiar sus culpas en cada movimiento, porque su presentación espiritual es ante Dios, explicó el párroco Fernando Oñate.

Los 65 años de la parroquia fueron conmemorados con alegría. El Grupo de Danzantes de Martínez conforman nueve parejas es decir, 18 integrantes, explicó Efraín Gutiérrez que colabora 50 años entrenando a los danzantes.

“Los abuelos transmitieron a las generaciones que los devotos deben bailar 12 años como mínimo o seguir bailando durante toda la existencia, ya que el compromiso es con Jesús”, agregó Gutiérrez.

Desde 1953 se desarrollan las octavas del Corpus Christi cuando la zona fueelevada a parroquia eclesiástica con el nombre de San Vicente de Augusto Nicolás Martínez. Los moradores motivados se organizaron y formaron el primer comité de la octavas. Esta tradición se ha mantenido y se ha convertido la fiesta tradicional con manifestación cultural religiosa, explicó el párroco.

El homenaje al Corpus Christi (Cuerpo de Cristo) fue introducida después de la conquista española en América, en el siglo XVI y que tuvo su arraigo en la serranía ecuatoriana.
En América del Sur los indígenas coincidentemente en la época de la cosecha e inicio del solsticio de verano celebraban también el Inti Raymi o culto del sol; por lo que, coyunturalmente los españoles aprovecharon para unir o mestizar la celebración del Corpus Christi introduciendo su creencia en la vestimenta; así como, la música del bombo y pingullo, añadió el religioso. (I)

 

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