Crimen tendría posible vínculo con drogas

Policiales, Seguridad

Un joven de 26 años fue asesinado a tiros en la intersección con la calle Maldonado. Con este caso, Tungurahua alcanza las 40 muertes violentas en el año, mientras vecinos y comerciantes exigen frenar el deterioro de la seguridad en el centro urbano.

La noche del domingo 27 de septiembre, transcurría media desolada en la avenida 12 de Noviembre. Sin embargo, a la altura de la calle Maldonado, la rutina se quebró en un segundo. Eran cerca de las 20:30 horas cuando el eco seco de varios disparos ensordeció la esquina, seguido del estruendo de un cuerpo al desplomarse sobre la vereda.

En el sitio yacía inerte un joven de 26 años de edad. Quienes a esa hora caminaban por el sector buscaron refugio desesperadamente tras el estampido de los proyectiles. En cuestión de minutos, el silencio atónito dio paso a una aglomeración de residentes, que presenciaban, entre el estupor y la resignación, el despliegue de las unidades de emergencia y de la Policía Nacional.

Agentes de Dinased y Criminalística acordonaron la escena para levantar los indicios balísticos e iniciar las primeras pericias. De acuerdo con las líneas de investigación preliminares de las autoridades policiales, el ataque responde a la hipótesis de una represalia o pugna entre grupos delictivos ligados al microtráfico y las disputas de espacios en el centro de la ciudad.

Las cifras oficiales respaldan la gravedad del escenario: más del 92% de las muertes violentas registradas este año en la provincia de Tungurahua guardan relación directa con el choque entre bandas organizadas por la hegemonía del tráfico interno de sustancias.

Al amanecer del lunes, la intersección de Maldonado y 12 de Noviembre recobró el tránsito de vehículos y transeúntes, pero el ambiente permanecía cargado de pesadumbre. Propietarios de locales comerciales del sector manifestaron su profunda preocupación por el paulatino desplazamiento de actividades informales y focos de inseguridad hacia esta arteria vial.

«Pedimos resguardo constante y un plan de control integral que devuelva la tranquilidad al sector», señaló un comerciante de la zona que prefirió mantener su nombre en reserva por temor a represalias. Con este suceso, Ambato suma un capítulo más a la estadística crítica de 40 víctimas mortales en lo que va del año, mientras la ciudadanía aguarda respuestas contundentes de las autoridades locales y del orden. (I)

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