Conmemoraciones cívicas: los sectores artesanales / Jéssica Torres Lescano

Columnistas, Opinión

La fecha cívica fue vista como la oportunidad para agasajar el buen desempeño de los trabadores locales. En palabras de los integrantes del Concejo Cantonal su labor se encaminó a “contribuir con actos filantrópicos y reales al bienestar de los asociados. Que se contiene también entre los deberes primordiales de la Corporación, el de estimular, por este u otros medios análogos, la paciente laboriosidad y honradez y galardonar de algún modo la abnegación, el espíritu de sacrificio y demás virtudes domésticas de los mismos” (Actas del Concejo Cantonal 1927). No tardó en proponerse el premio 12 de noviembre para el empleado municipal en el año 1928. La honorabilidad, la antigüedad y el buen desempeño eran las características del ganador. Igualmente, el premio Cuesta Garcés, llamado así por el jurisconsulto Ignacio Cuesta Garcés, premiaba a la empleada que se distinga por sus méritos. Funcionarias de la Oficina Telefónica y la Clínica Tarquino Toro Navas fueron las ganadoras en la primera edición.

Los sectores artesanales se sumaban a los festejos de la fecha cívica con iniciativas emprendidas con la cooperación del Concejo Cantonal. El Comité de Zapateros “12 de noviembre” propuso la organización de una Feria de muestras. El Liceo Cevallos fue el espacio que presenció durante varios años la exhibición de calzado convocada por los productores locales. Las premiaciones incluían una tarjeta de oro para el comité organizador, una medalla de oro para el mejor expositor y menciones honoríficas para los participantes. A decir del Concejo Cantonal: «las iniciativas de los obreros deben ser atendidas en apoyo y galardón para sus esfuerzos» (Acta del Concejo Cantonal 1929). Como se pudo ver, el 12 de noviembre en el siglo XX motivó el esfuerzo de varias secciones de la sociedad local para su celebración. Los festejos incluyeron actividades académicas, así como actos de beneficencia y exposiciones de los sectores obreros locales.

…estudiar las conmemoraciones cívicas es acercarse al imaginario de la ciudad de Ambato del siglo XX: la construcción de la nación desde la Patria Chica. Es decir, la agencia de los márgenes en la formación de los Estados y su organización para festejar el aniversario de la independencia, gloriosa efeméride, fecha clásica, fecha gloriosa o fiesta cívica (como se denomina en las fuentes). Pensar el bicentenario hoy es poner en cuestionamiento no sólo una sino varias aristas: es repensar el papel de las periferias y los espacios urbanos en los festejos (Idrovo 2009, 136), es lograr organizar una verdadera celebración, una fiesta sin exclusiones (Borrero 2009, 141), es organizar una verdadera celebración, una fiesta sin exclusiones (Landázuri 2009, 139). A estas propuestas sumaría: planificar un bicentenario sin anacronismos, sin usos políticos de la historia. (O)

Parte II

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