Conciencia perversa

Conmueven profundamente, las palabras y lágrimas vertidas por la madre del joven profesional al encontrarlo muerto en la ruta Alog a Santo Domingo. Y no es por la muerte, sino la forma atroz como lo matan; y la frialdad extrema de los asesinos al revelar a la policía el acto vil y cobarde. Es calificado como crimen atroz, porque es extremadamente malvado y horrible. ¿Qué motiva al ser humano a proceder con violencia y crueldad extrema contra un semejante al cual nunca conocieron? A estos asesinos les guía una conciencia perversa, caracterizada por la búsqueda intencional de causar daño, sin sentir culpa ni remordimiento. Es una estructura mental que utiliza la falsa razón y la manipulación para satisfacer sus perversos motivos.
Una estudiante se auto inmola por el acoso escolar; esta es otra perversa forma de causar daño mental y física al extremo. No hay compasión, pena, ni piedad. Solo es novedad cuando el daño es irreversible, mientras los infractores se ríen con poses desafiantes porque saben que esta maldita ley no es justa. Lex iniusta non est lex, (Ley injusta no es ley) aforismo latino usado por San Agustín y citado por Martin Luther King.
El castigo ante crímenes atroces, brutalmente inhumanos como asesinatos, parricidios, secuestros, violaciones a menores, desmembramientos, entre otros; deben tener penas severas, incluyendo la cadena perpetua y la pena de muerte, con el objetivo de incapacitar al delincuente, disuadir futuros actos y satisfacer la demanda social de justicia. Ante tantos casos, no de ahora, sino de aquellos que atentan contra lesa humanidad, se ha debatido en la Asamblea Nacional, sin resultados.
Lástima que, ante este clamor social, el límite constitucional impide aplicar la cadena perpetua y la pena de muerte, porque requieren de una reforma constitucional y para eso, como son elementos restrictivos de derechos, requerirán de una asamblea constituyente. Si bien es cierto que la oportunidad se perdió en la consulta, no es menos cierto que es oportuno el debate entre los que dicen que el endurecimiento de las penas amedrenta a los delincuentes, frente a aquellos que dicen que más penas no es la solución.
El castigo por delitos graves es esencial para mantener el orden social y garantizar que la violencia extrema tenga consecuencias reales y proporcionales. las acciones dañinas, que implican dolor, sufrimiento y pérdida de la vida de potencial humano, se llama maldad; es el ejercicio del poder que tiene una persona para hacer daño a otros con un comportamiento desequilibrado, como la ira, la venganza, el odio, trauma psicológico, la conveniencia, el egoísmo, el orgullo, la ignorancia, los celos, los prejuicios, la destrucción y la negligencia. Estos perfiles criminales, particularmente perversos, despliegan violencia en la sociedad, y ponen en tela de juicio la eficacia de la rehabilitación y la reinserción social.
La pena es la consecuencia jurídica que nace a partir del cometimiento de una infracción. Los individuos peligrosos para la sociedad, basándose en la evaluación conductual y de peligrosidad; por principio de justicia, no deberían volver a ella.
