CÓMO LLEGO AL ÉXITO PROFE / John Tello Jara

Columnistas, Opinión

Singular pregunta que me hizo un alumno en el seminario de productividad que estaba impartiendo, primero definamos qué es el éxito le dije; consultamos con los otros compañeros del aula y contrariamente a lo que se pensaba, para unos el éxito era terminar la tesis y lograr el título terminal, para otro,  que su padre saliera bien de la operación que debían realizarle en los próximos días, una chica dijo que esperaba ansiosa que le saliera la visa al país del norte, mientras  otro increpó, que nunca nos falte trabajito.

Son diversos los puntos de vista respecto a la felicidad y consecución del éxito, mientras que la característica del ser humano siempre es conseguir más metas en el ámbito empresarial y profesional, lo que debe predominar es la investigación, el conocimiento, la innovación.

Cuando somos estudiosos, reducimos riesgos y podemos considerar que una inversión se encuentra bien enfocada; al contrario cuando solo nos dejamos llevar por nuestros instintos, nos alejamos de la realidad del mercado.

Estimado lector, investigue las ordenanzas que ha creado el municipio años atrás, aquellas que están en tratamiento, así como sus reformas y verá que existen cambios que les puede afectar a su negocio de manera positiva.

La legislación es importante, pero la tecnología es igual, el descubrimiento, los nuevos procesos, las maquinarias que reducen tiempos, que mejoran los productos, que nos vuelven más competitivos.

Usted puede hacer analogías o comparaciones de todo lo que le rodea y verificar su innovación desde que tiene uso de razón; recuerdo la televisión en sus inicios, tubos grandes, la imagen se distorsionaba, el volumen “iba y venía”,  luego llegaron con color, control remoto, pantalla led,  hasta un punto que más bien hoy en día casi no es útil de la manera tradicional; qué pasó?

Vea a su competencia qué hace, como enfrentan a los nuevos retos de la globalización de la economía,  visite otras ciudades, acuda a ferias, capacítese; recuerde que no existe instructor que no valga la pena leerlo, ni libro que no valga la pena leerlo, siempre se aprende algo de ellos.

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