Claves para detectar acoso en aulas

El acoso escolar y el ciberbullying representan amenazas constantes para el bienestar emocional de los estudiantes en los planteles educativos. Ante esta realidad, el psicólogo y terapeuta familiar Oscar Pérez señala que resulta fundamental identificar las señales de alerta temprana para intervenir oportunamente y proteger la integridad de los menores de edad.
El especialista aclara que cualquier modalidad de acoso en las aulas se caracteriza por ser un acto intencional, repetitivo y ejercido bajo una relación de poder. Estas acciones buscan causar un daño directo en el plano físico, emocional o social de la víctima, alterando de manera drástica su normal desarrollo y rendimiento en la comunidad académica.
Desde el entorno familiar, la primera estrategia consiste en explicar con claridad a los niños qué es el acoso para que aprendan a reconocerlo. Hablar abiertamente sobre el tema ayuda a visibilizar la problemática, mientras que fomentar espacios de comunicación y confianza permite que los hijos expresen si sufren o presencian estas agresiones.
Asimismo, los padres y cuidadores deben estar atentos a los indicadores físicos y actitudinales de alerta. Entre los principales signos destacan marcas o lesiones corporales, miedo o resistencia reiterada a acudir al establecimiento educativo, episodios de aislamiento social e incluso solicitudes de dinero para cubrir supuestas dificultades económicas dentro del plantel.
A estos síntomas se suman la baja en el rendimiento académico, el deseo constante del menor por permanecer cerca de personas adultas para sentirse protegido, alteraciones en el sueño, pesadillas y somatizaciones físicas. Detectar cualquiera de estos comportamientos debe encender de inmediato las alarmas en el hogar para iniciar un abordaje especializado.
Cuando se confirma la existencia de acoso, el experto recomienda validar emocionalmente al niño, escucharlo detenidamente sin juzgarlo y brindarle tranquilidad. El siguiente paso indispensable es acudir formalmente ante las autoridades de la institución educativa para activar la ruta correspondiente y sostener un acompañamiento permanente con el menor durante todo el proceso. (I)
