Un campo fértil para la Narcoguerrilla/ Ing. Patricio Chambers M.

Columnistas, Opinión

Los hechos de terrorismo en estos últimos días en la provincia de Esmeraldas y el secuestro de tres periodistas, ha generado en el país una honda preocupación respecto a su futuro ya que hemos sido testigos de lo que ha ocurrido durante 50 años con nuestro vecino del norte, lo cual configura un panorama bastante complicado.

La reacción en la mayoría de los ecuatorianos ha sido inmediata y de enorme indignación, pues gran parte de lo que hoy atraviesa el Ecuador pudo ser evitado o cortado a tiempo, pero diez años de Correato buscando desmantelar progresivamente a las Fuerzas Armadas y lamentablemente con la complicidad de algunos de sus miembros, ha tenido como resultado una incapacidad manifiesta de enfrentar hoy con firmeza una agresión de estas características y proyecciones.

Es del todo incomprensible que por razones ideológicas de unos cuantos asidos al poder, se haya dejado indefensa a una nación entera. No sólo que se dejó de actualizar el armamento básico de las FF.AA. sino que aquello que se adquirió se lo hizo – para variar – mediante acciones corruptas, por lo cual jamás funcionaron bien como los accidentados Dhruv o los radares chinos. Esto abrió importantes espacios geográficos que ahora buscan apoderarse grupos irregulares.

El habernos aislado como país de nuestros socios naturales, nos llevó a circunstancias que hoy pasan su factura pues el problema de la narcoguerrilla sólo puede enfrentarse eficazmente en base a un esfuerzo internacional conjunto.

Como nos consta, el proceso de paz colombiano nos afecta directamente y en ello llevamos la peor parte ya que por lógica los disidentes iban a filtrarse hacia fronteras desprotegidas como la nuestra y así satisfacer a los patrones de la droga.

Además, dichos acuerdos implican una fuerte presencia política de los grupos que conformaron las FARC, no sólo en las zonas en las que ejercieron sus acciones ilegales sino en el mismo Congreso. Esto significa que en los años venideros serán parte activa y efectiva del gobierno de ese país. Gran parte de las decisiones pasarán por la mirada y aprobación de quienes vieron en la violencia un camino de desarrollo.

Es importante que el Estado ecuatoriano establezca parámetros claros en el manejo de su política internacional y particularmente de esta crisis interna, evaluando con sentido patriótico su permanencia como actor directo en los diálogos de paz con el otro grupo insurgente colombiano. No podemos combatir a grupos de ex – guerrilleros en la frontera norte y al mismo tiempo abrir la puerta a la otra guerrilla.

Estamos ante una delincuencia internacional completamente armada, que cuenta con tecnología de punta y estrategas de alto nivel. Ellos no acatan el derecho internacional, no manejan fronteras ni el derecho de gentes, sólo matan por dinero bajo una lógica difusa muy difícil de combatir. No sigamos abonando pues un campo donde puedan crecer, porque lo harán a costa de nuestras vidas, así como de las vidas y futuro de nuestros hijos. (O)

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