Barrios urbanos desatendidos / Editorial

Editorial, Opinión

 

Con frecuencia aparecen, en los medios locales de comunicación, reclamos de algunos barrios urbanos que se encuentran desatendidos por las autoridades seccionales, por lo cual los dirigentes de las organizaciones de tales sectores que pertenecen a la ciudad formulan sus requerimientos y sus justas aspiraciones para mejorar las condiciones de vida de los cientos y miles de vecinos.

Según la gente de las comunidades barriales  falta mucho por hacer y construír -conforme es fácil contatar- las calles son de tierra con baches e irregularidades,  llenas de maleza, proclives a las polvaredas y a los lodazales, que dan  mala imagen a propios y visitantes;  carecen de aceras para la circulación peatonal;  no existe alcantarillado;  numerosos lotes abandonados y sin cerramientos; los pocos espacios “verdes” en total abandono; la iluminación pública casi no existe. Las pocas luminarias están dañadas; y qué decir de la inseguridad general; en algunos casos falta agua potable suficiente.

Este panorama es determinante para que aquellos barrios se encuentren  marginados y no puedan incorporarse a las comodidades y servicios que ofrece la ciudad, que permitan el desarrollo integral del vecindario en materia económica, laboral,  educacional y de bienestar general, que es el anhelo de todo ser humano.

Es indispensable el acercamiento de las autoridades seccionales hacia esos conglomerados humanos para escuchar, en forma directa, sus requerimientos y coordinar las acciones para lograr objetivos satisfactorios. Lo que solicitan los barrios no son grandezas ni extravagancias, sino la satisfacción de elementales necesidades propias de toda persona. (O)

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