Bajo nivel académico preocupa

El Ecuador enfrenta un panorama desafiante en el ámbito de la enseñanza tras la revelación de los datos arrojados por el examen PISA, ejecutado a escala global por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. De acuerdo con las apreciaciones brindadas por Carlos Zurita, representante de Quality Up, esta prueba de carácter internacional no evalúa la memorización de conocimientos teóricos, sino la destreza efectiva para utilizarlos en la solución de inconvenientes cotidianos. La importancia de la medición radica en que sus resultados guardan una relación directa con la proyección del producto interno bruto y la posterior evolución económica del país.
El análisis de las materias evaluadas refleja una condición crítica dentro de los planteles, siendo el área de Matemáticas la que presenta el desempeño más deficiente de todas. Según las cifras proporcionadas, el 80% de los estudiantes ecuatorianos examinados no logra alcanzar siquiera el nivel básico exigido por el organismo internacional. Esto implica que ocho de cada diez jóvenes poseen un manejo sumamente limitado de las cifras, dejando en claro una profunda brecha estructural en las metodologías aplicadas cotidianamente dentro de las aulas.
La situación es igual de compleja al momento de revisar la cantidad de alumnos que se ubican en la cúspide del rendimiento académico de la materia. Tan solo el 0.2% de los evaluados demostró competencias elevadas en el área numérica, lo cual equivale a apenas 20 estudiantes de una muestra total de 10 000 adolescentes evaluados en la nación. Este dato pone de manifiesto que el rendimiento no muestra un desequilibrio entre personas destacadas e insuficientes, sino un estancamiento generalizado hacia los estratos de formación más reducidos dentro del territorio nacional.
Por otra parte, los indicadores obtenidos en las áreas de Comprensión Lectora y Ciencias muestran falencias similares en el desarrollo instruccional de los colegiales. Se calcula que seis de cada diez alumnos no arriban a los estándares requeridos en cada una de estas ramas del conocimiento pedagógico. Adicionalmente, el reporte determinó que el 53% de la totalidad de evaluados registra competencias deficientes en las tres áreas de forma simultánea, acumulando vacíos conceptuales que entorpecen su avance hacia niveles lectivos más avanzados.
Frente a este escenario, Zurita enfatiza la urgencia de reestructurar el enfoque escolar y sustituir la prioridad asignada a la nota mínima de aprobación. El modelo actual se concentra en alcanzar la calificación de siete puntos para pasar de año, descuidando el entendimiento cabal de las materias y arrastrando vacíos de aprendizaje año tras año. Se requiere el diseño de políticas públicas orientadas a dotar de mejores herramientas a los docentes, así como la adopción de esquemas de enseñanza espirales y diagnósticos tempranos que identifiquen y corrijan las deficiencias individuales de cada cursante.
Finalmente, el estudio saca a la luz un factor social preocupante relacionado con la motivación y el deseo de superación de la juventud local. En el ámbito mundial, la aspiración promedio de desarrollo personal roza el 70%, mientras que en la muestra ecuatoriana dicha cifra decae drásticamente a un 40%. Esta falta de expectativa refleja que únicamente cuatro de cada diez jóvenes contemplan la superación como una meta real, panorama que demanda la rápida intervención de las autoridades y la sociedad en general. (I)
