Ambato necesita buses municipales

Columnistas, Opinión

La aprobación del pasaje urbano de 40 centavos abre una pregunta: ¿qué recibirá Ambato por los recursos públicos destinados a sostener el servicio? Si la tarifa técnica es de 51 centavos, la diferencia exige una compensación. Con 430 unidades, 513 pasajeros diarios por bus y 349 días equivalentes de operación, esa obligación bordearía los 8,47 millones de dólares anuales. Antes de comprometer esa cifra, el Municipio debe auditar pasajeros, días y costos reconocidos.

Compensar indefinidamente una operación que el Municipio no controla plenamente puede preservar la oferta de hoy, pero no garantiza la movilidad de mañana. Una alternativa es construir, gradualmente, un sistema de transporte urbano exclusivamente municipal: buses modernos, conductores con condiciones laborales dignas, recaudo electrónico, horarios verificables y una autoridad responsable ante los usuarios.

La transición debe empezar por las rutas de mayor demanda. Cada bus municipal que ingrese debe reemplazar uno existente, manteniendo la frecuencia y la capacidad en horas pico. Un piloto de 30 buses en circulación y tres de reserva requeriría, según una estimación preliminar, unos 13,4 millones de dólares de inversión. Si cada unidad conserva un promedio de 513 pasajeros diarios, el mayor esfuerzo fiscal anual, descontada la compensación que dejaría de pagarse a los buses sustituidos, sería cercano a 180.000 dólares. Son cifras sujetas a aforos, contratos y cotizaciones; no una promesa de ahorro automático.

El argumento central es institucional. Con cada sustitución bien ejecutada, Ambato convertiría gasto recurrente en flota, infraestructura y capacidad de planificación propias. El recaudo permitiría conocer la demanda real y diseñar rutas según las necesidades de la ciudad, no según la competencia por captar pasajeros. El financiamiento de largo plazo podría distribuir la inversión entre generaciones de usuarios, siempre que el Municipio publique costos, calidad y obligaciones de deuda.

Los operadores actuales y sus trabajadores deben participar en una transición ordenada, con reglas transparentes y alternativas laborales. La meta de exclusividad municipal no se alcanza por decreto ni en un solo año. Se alcanza cuando cada nueva unidad mejora el servicio y reemplaza efectivamente a una anterior. Ambato merece discutir seriamente ese horizonte ahora. (O)

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