Ambato-Guaranda, vía para la mendicidad

Ciudad

Los grupos familiares permanecen a lo largo de la vía Ambato-Guaranda. (Foto El Heraldo)

En la vía Ambato –Guaranda permanecen decenas de familias conformada por padres, madres, abuelos, niños y adolescentes que se ubican a los costados de la carretera para de una y otra forma llamar la atención de los conductores y recibir la conocida ‘caridad’ de Navidad.

Con la frase ‘Regala caridad’ o ‘Regala Navidad’ se acercan a las ventanas de los vehículos para recibir la bondad de las personas, que en su mayoría entregan dinero y muy pocos llevan prendas de vestir o caramelos.

Esta realidad se vive diariamente, especialmente en diciembre. “Pasan todo el día en la carretera exponiendo la vida de los niños”, dijo Germán Tubón, funcionario público que debe movilizarse entre las dos ciudades diariamente.

El pasado 22 de diciembre la realidad no era diferente, considerando que hay grupos de niños y adolescentes que amarran fundas, tiras, sogas e incluso fajas para bloquear la vía extremo a extremo para recibir dinero de los conductores.

“Esto es exponerse al peligro y nadie hace nada para evitarlo. Las autoridades dicen que se está controlando la situación, pero esto no es verdad”, comentó Lucrecia Álvarez, conductora.

El director provincial del Ministerio de Inclusión Económica y Social, Daniel Jerez, indicó que se hacen abordajes y visitas familiares para prevenir la salida, ya que muchas de éstas suelen estar lideradas por un extorsionador.

“Hemos llegado a esta zona y coordinado el trabajo con los cabildos para que también sean portavoces que no se debe salir a la carretera y exponer sus vidas. Para esto realizamos la campaña ‘En Navidad da solidaridad’. El propósito es reunir los donativos que entregan los ciudadanos y de forma organizada llevarlos hasta la zona rural. El trabajo continúa y con ello queremos que no haya migración de las familias hasta las carreteras o el centro de la ciudad”, aseguró.

La Policía Nacional que permanece en la vía señalada, también sería la encargada de dispersar a las familias para prevenir desgracias; sin embargo, esto se convierte en un juego. Cuando los uniformados llegan, las familias se va, pero cuando la Policía desaparece, ellos regresan. (I)

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