Ambateños cumplen ‘sueño americano’

Ciudad

La gente de la zona rural de Ambato pone su aporte al desarrollo constructivo en Estados Unidos. (Foto Cortesía MP)

La falta de empleo y oportunidades a causa de la pandemia ha obligado a un sinnúmero de ciudadanos a migrar a Estados Unidos.

Uno de los ambateños que permanece por varios años en el Norte del Continente es Marcelo Moposita, quien señala que el crecimiento de los migrantes a consecuencia de la crisis de salud es real, pues sinfín de coterráneos se quedaron sin empleo y la única manera de salir adelante es cumpliendo el ‘sueño americano’.

En su caso está dedicado al arreglo de viviendas, aunque hace actividades complementarias de audio, vídeo e internet.

“Siempre ha existido trabajo aquí, pero no es tanto como dice la gente. Estados Unidos es de oportunidades; sin embargo, se requiere de mucho esfuerzo”, dice.

Ximena Marcalla es de Chibuleo San Francisco. Está nueve meses en Norteamérica con la firme convicción de cristalizar el progreso familiar.

“En esta nación hay diversidad de oportunidades y apta para crear su propia fuente de trabajo y emprendimiento. Todo depende de la actitud de cada uno para salir adelante”, enfatiza.

Resalta que laborar en Estados Unidos no es nada fácil. Hay escasas horas de descanso, pues todos están centrados a sus actividades el mayor tiempo posible.

Para Euclídes Muncha, otro de los ambateños y quien reside ocho meses en New York, decidió salir de su tierra, porque el panorama se tornó difícil en el Ecuador.

Vive con su esposa y dos hijos. Como tiene la ‘visa’ no fue dificultoso su viaje, pues el objetivo es avanzar y concretar mejores días.

Confirmó que en los últimos meses el aumento de migrantes en Estados Unidos es notorio. Ha observado que gran cantidad de habitantes de Quisapincha ya están en el país de ‘los rascacielos’.

Asimismo, ha detectado que se está dando reencuentros familiares. Esposas e hijos están junto a la ‘cabeza del hogar’ trabajando para encontrar nuevos rumbos de desarrollo.

Se especializa en la instalación de ‘closets’, puertas, cerámica, electricidad; es decir, todo lo relacionado a la construcción.

Darwin Aldaz es de Chibuleo San Francisco. Radica seis años en Estados Unidos. Su decisión de trasladarse fue por el tema económico, pues la situación se venía empeorando en Ecuador.

Su actividad se dirige al ámbito constructivo, pero también a la telefonía celular, envíos y ‘delivery’.

Considera que el éxito radica a la variedad de quehaceres para lograr recursos económicos que permitan sobrevivir allá y enviar a Ambato para cancelar deudas por el viaje.

Cuenta que muchos salen de sus casas a las 06:00 y trabajan hasta las 15:30 horas, pero luego van a otra actividad en el que ingresan a las 17:30 y terminan a las 00:00 horas. Esto significa que laboran alrededor de 15 a 16 horas diarias.

Habita en Brooklyn. Destaca que con el apoyo de diferentes coterráneos, entre ellos Marcelo Moposita, han creado la Asociación Ecuatoriana del Deporte que contribuye a unir a los ambateños a través del fútbol.

Los sábados y domingos se organizan cotejos como parte de la Copa ‘Kullki Wasi’. Este torneo incentiva la presencia de sinfín de tungurahuenses que integran 18 equipos.

“El campeonato es un desestresante y nos ayuda a olvidar los problemas que nunca faltan. Es un descanso mental y físico”, dice Don Darwin.

Nacido en Quisapincha es Francisco Guayán. Llegó hace cuatro meses a Norteamérica luego de un segundo intento por México.

“Cruzar la frontera no es fácil. Cada persona tiene su historia. En este segundo viaje no tuve tantos contratiempos, pero no recomiendo que lo hagan por esta vía”, menciona.

Esta travesía lo cumplió con su familia. Con su esposa se dedica a trabajos de la construcción. “Así como se gana se gasta aquí. La cosa es dura”, relata.

Todos los ambateños entrevistados por Diario El Heraldo coinciden en que no piensan retornar al Ecuador. Creen que las circunstancias seguirán complicadas y más bien, los que no disponen de ‘visa’, anhelan legalizar su permanencia en Estados Unidos. (I)

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