¡AH! … Los fenómenos económicos / John Tello Jara

Columnistas, Opinión


El salario básico para el año 2021 no se incrementará respecto al 2020 y seguirá ubicándose en USD 400,00; este fenómeno es inusual ya que de acuerdo a datos históricos siempre se ha elevado, motivado ya sea por la productividad del país o por los efectos inflacionarios.

Sin embargo, debido a la deflación (cuya proyección para el 2021 es de 1,01%) y en vista del decrecimiento económico que llega a 9,5% para este año, debemos prepararnos para esquematizar nuestros negocios y más que todo los precios que involucra su operatividad.

Si no tenemos aumento de salarios, no debería existir incremento en el precio de los productos; ¿pero este fenómeno se debe a la presencia de la “pandemia” o debería ser un efecto directo de la dolarización? 

Si al importar materia prima o maquinaria, vemos que su precio a nivel internacional no se incrementa, no encuentro el motivo que debemos tener para aumentar el precio de nuestros productos; aún con mayor razón si el salario básico no va a subir.

¿Estamos entonces en un mecanismo idóneo para fortalecer la mano de obra actual? O talvez para generar algo adicional? En realidad, esta respuesta va a depender de la liquides del sistema y la dinámica económica de diversos sectores ya sean agrícolas, industriales, comerciales o de servicios.

Confiar en el producto nacional (Ecuador-Tungurahua-cantones de Ambato) fortalece sin duda alguna el crecimiento del país, pero el empresario debe aprender a reducir costos de producción y uno de ellos se puede dar a través del correcto manejo de redes sociales, ya sea para conseguir más clientes, ampliar la gama de oferentes en materia prima o insumos y establecer planes de promoción y ventas con diferente modalidad.

Entonces es buena o mala la inflación? El consumidor desea que los precios no se incrementen, pero el productor anhela que los precios reflejen una utilidad adecuada para continuar con su emprendimiento; y ya visto desde afuera, la inflación es necesaria para sincerar los precios, pero en valores adecuados al sistema monetario que vivimos actualmente “la dolarización”. (O)

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