¿Abismo salvable? / Esteban Torres Cobo

Columnistas, Opinión

El país jamás debió llegar a este punto. Nuevamente a puertas del quiebre institucional y sin la estabilidad que necesita una nación que no descifra aún su identidad y su evidente diversidad. La protesta social no parece tener todavía un final o una salida clara y el diseño institucional democrático pende de un hilo y de paciencia de todos los sectores de la población.

¿En qué se encierra el conflicto, al menos desde lo que podemos ver hasta ahora? En primer lugar, en una realidad económica. Muchísimos ecuatorianos están viviendo con lo que pueden y avanzan. Y, en las situaciones más dramáticas, día a día. El fenómeno inflacionario mundial, además, complica aún más esa realidad. Se paga la comida pero para la salud y la educación de los hijos ya no alcanza. Peor para pagar la cuota de las deudas bancarias y de cooperativas. O viceversa. Quienes además trabajan en la agricultura no encuentran utilidad en su actividad. La inflación estuvo instalada desde hace tiempo en los insumos como la úrea y los fertilizantes y no se ha detenido. En tal virtud, no hay dudas de que la gran raíz del descontento y el peligroso motor de las protestas tiene una razón económica. Incluso en países europeos hay protestas estos momentos por eso.

Sin embargo, el conflicto también parte del abandono institucional. Es un rechazo a la poca acción gubernamental que es la que tiene el mando de la educación, la salud, la seguridad y las oportunidades laborales. Cuando una persona no encuentra alivio en un hospital público se siente sola y desprotegida. Cuando no puede ir en el bus sin que le roben o de la parada a su casa tampoco. No ayuda que la imagen del gobierno sea la de una élite alejada de la realidad que conoció la deseperanza solo en recorridos de campaña o de una Asamblea que pelea y no aprueba nada relevante.

Muchos sectores políticos fuimos críticos desde el principio con ese abandono. No por llevar la contraria sino, precisamente, para evitar lo que hoy brotó en la calle. ¿Acaso no sabíamos desde hace un año que había un problema con el costo de los combustibles? ¿Acaso no fue una propuesta de campaña la focalización de combustibles para los sectores más necesitados? El problema es que ese plan de campaña (que curiosamente logró ganar las elecciones) jamás se cumplió.

Si la protesta no tuviera asidero en la población veríamos solo a cuatro dirigentes promoviendo y participando en ella. Lo que vemos, sin embargo, es distinto. Hay que escuchar y ceder urgentemente.

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