A pesar de todo / P. Hugo Cisneros

Columnistas, Opinión


Me tomo un tiempo de vacaciones y ausencia del medio, por ese motivo quiero en esta columna compartir algunos apuntes de mi archivo de las lecturas hechas a lo largo de mi vida, pues las considero útiles para el espíritu de mis lectores. 

Hoy comienzo con eso de que a pesar de todo uno puede ser feliz de Darío Lostado. 

A pesar de todo y sobre todo a pesar de ti mismo. Aunque el mundo no sea como crees que debería ser. 

Aunque no tengas el dinero que quisieras tener.
Aunque tu marido o tu mujer o tus hijos o los que viven contigo no sean como tú, querrías que fueran. Aunque no tengas la casa que te gustaría tener. 

Aunque no tengas el automóvil que hace tiempo estás deseando conseguir.

Aunque no tengas el trabajo que más te gustaría. 

Aunque tu jefe sea un quisquilloso, exigente y maniático.
Aunque tu suegra se meta demasiado en tu vida.

Aunque no vivas en la ciudad o lugar que tú quisieras.

Aunque no tengas una salud fuerte, sana y estable.

Aunque tengas jaquecas.

Aunque tengas vecinos molestos e incordiantes,
Aunque no consigas la lotería, las quinielas o el bingo. 

Aunque no gane el equipo de tu preferencia. 

Aunque los periodistas se empeñen en contarnos sólo o principalmente todo lo malo y desastroso que ocurre en el mundo, buscando el sensacionalismo. 

Aunque algunos por envidia murmuren de ti.
Aunque algunos te pongan la zancadilla. 

Aunque llueva cuando vas a salir de vacaciones o de paseo.

Aunque te pongan mala cara en tu casa, o en el trabajo, o tus amigos. 

Aunque haya embotellamiento cuando tienes prisa. 

Aunque esté el día nublado y gris.

Aunque no te hayan hecho la comida que más te gusta.
Aunque te sirvan el café frío. 

Aunque no seas como tú crees que deberías ser.
Aunque los demás no sean como tú piensas que deberían ser.
Aunque no te ame la persona que tú amas.
Aunque se den algunas de estas cosas u otras que no te gustan, aún puedes ser feliz. Porque tu felicidad depende principal y fundamentalmente de ti.

Los demás, las cosas ayudan u obstaculizan tu felicidad.

Pero sólo en la medida en que tú eres menos tú mismo. 

Cuanto más tú seas tú mismo, tu felicidad dependerá más de ti y menos de los demás, los acontecimientos y las cosas. 

Recuérdalo ahora y siempre: Aún puedes ser feliz a pesar de todo, de todos y basta de ti mismo. Porque tiene remedio. Tú también. 

Tú puedes hacer el cambio. 

Cambio de pensamiento. 

Cambio de actitudes y de vida. 

Cambio del sentido de tu vida. Aún puedes ser feliz. 

Aunque tu vida no cambie de repente radicalmente, puedes mejorar hoy. Mañana podrás más.
Cada día sale el sol y la vida sigue. Y cada día tú puedes hacer algo más que ayer. 

Proponte cada día una cosa sencilla. Cada día una cosa distinta.

Sé paciente contigo mismo.
Nada está perdido; 

Aún puedes ser feliz. (O)

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