Vialidad en la Provincia / Editorial

Editorial, Opinión

Las carreteras son las venas de la economía de un país. Por ellas circulan los productos del campo, las mercancías de la industria, los turistas y miles de ciudadanos que cada día se trasladan a trabajar o estudiar. Sin embargo, durante muchos años la vialidad ecuatoriana no recibió la inversión ni el mantenimiento que requería, y hoy son frecuentes los baches, los tramos deteriorados y las vías colapsadas por los deslaves, que encarecen el transporte y ponen en riesgo la vida de quienes las recorren.

En su reciente visita a Ambato, el presidente Daniel Noboa se refirió a varias obras para Tungurahua, entre ellas la ampliación a seis carriles de la E-35 entre Yambo y Ambato, ya en ejecución, la mejora de la conectividad entre Pelileo y Baños, la culminación de la vía Ambato–Pasa–El Corazón y el mantenimiento de la carretera Baños–Puyo. Son anuncios positivos para una provincia de vocación comercial y productiva, que necesita conectarse de mejor manera con la Costa, la Amazonía y el resto de la Sierra. Lo importante será que se cumplan los plazos y que las obras se ejecuten con calidad.

No es casual que, en la campaña para las elecciones seccionales, la vialidad sea el tema central de los candidatos a prefectos en todas las provincias, pues la construcción y el mantenimiento de las vías rurales son una de sus principales competencias. Los electores debemos exigir propuestas concretas, financiadas y realistas, más allá de las promesas. Los tungurahuenses esperamos que el Gobierno nacional y las nuevas autoridades locales trabajen de forma coordinada, porque unas buenas carreteras son el camino más seguro hacia el desarrollo. (O)

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