IA sin control: ¿quién le pone límites?

El “boom” tecnológico de las herramientas de inteligencia artificial (IA) a nivel mundial ocupa un lugar considerable en el debate internacional. Los riesgos en seguridad, empleo, desinformación y privacidad aumentan si no se tiene control sobre el desarrollo de aplicaciones cada vez más accesibles debido a su facilidad de uso.
La industria mundial de aplicaciones de inteligencia artificial ha crecido ampliamente desde 2022 y no ha dejado de crear y mejorar sus herramientas, haciéndolas más “increíbles” para sus usuarios y, para otros, una amenaza latente para la humanidad. En este punto está el problema: para muchos, no saber enfrentar ni controlar este avance se ha convertido en un caos.
Recordaba cuando estudiaba en la secundaria informática en el año 1995 y aparecía internet, los comentarios anti tecnológicos no se hicieron esperar: “el internet nos exterminará…”, “el fácil acceso nos hará dependientes e inseguros…” entre otras argumentaciones, pero con el pasar de los tiempos, se fue regularizando y educando principalmente en la educación y hoy en la actualidad por lo menos sabemos que es lo bueno y lo malo de internet.
En este sentido, cada país tiene la obligación de normar mediante sus leyes, acuerdos y, sobre todo, sanciones severas por el mal uso de herramientas de IA. En Ecuador aún se trata el Proyecto de ley orgánica para el Desarrollo, uso Ético y Gobernanza de la Inteligencia Artificial. Para la elaboración de esta propuesta, intervine en las mesas técnicas de la Asamblea Nacional, con el fin de conocer cómo se vinculan los delitos cometidos por el uso indebido de la IA con el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
Aunque muchos de ustedes, amigos lectores, me criticarán porque sancionar en vez de educar. Ahí viene la importancia de tener una, ley ante el desborde descomunal sobre el mal uso de la IA, en la generación de suplantación de voces, gestos y hasta la creación de caos con noticias e imágenes falsas de personas públicas.
En definitiva, esta problemática es a escala mundial; no tengamos la esperanza de que los grandes líderes tecnológicos y creadores de herramientas de IA dejen de hacer negocios. Sino son los propios países que deberán coger el “sartén por el mango” y fortalecerse con fuertes sanciones en sus leyes.
